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iâm gonna swing from the chandelure
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Place your past into a book, burn the pages Let 'em cook oh
Tu - ÂżQuien quisiera besar a alguien tan simple como yo? Yo en mi suspiro - Yo quiero
true
DESPUĂS DE TANTO⌠AQUĂ LES DEJO UNA HISTORIA.
-Alejandro Jasso.
Daniel era mi mejor amigo. Si. Era. Ahora ya no lo es.
 Recuerdo bien que era sĂĄbado por la tarde, ambos corrĂamos por el enorme parque que estaba a las orillas de la ciudad. HabĂa pasado toda la maĂąana con ĂŠl (como todos los fines de semana) y ahora corrĂamos como locos por el enorme camino de piedra con su enorme perro detrĂĄs de nosotros.
 -ÂĄCorre mĂĄs rĂĄpido⌠estĂĄ cada vez mĂĄs cerca! âgritĂŠ jadeante.
 -¥Ya no puedo Isaac, estoy exhausto!
 AminorĂŠ el paso para que pudiera alcanzarme y cuando estaba a un lado de mi lo tomĂŠ de la mano. Me aferre con fuerza a su muĂąeca y volvĂ a acelerar. Una punzada de vergĂźenza me azotĂł cuando agito bruscamente la mano para que lo soltara, inmediatamente soltĂŠ su muĂąeca y mi corazĂłn dio un vuelco cuando sus dedos buscaron los mĂos y se entrelazaronâŚ
 -ÂĄMe estabas lastimando! âse excusĂł en cuanto lo volteĂŠ a ver.
 SonreĂ para mis adentros. En esos momentos me avergonzaba admitir que me encantaba sentir el contacto de su piel, que hacĂa que mi cuerpo convulsionara internamente con solo sonreĂrme.
 SacudĂ la cabeza levemente y me concentrĂŠ en el contacto de su mano⌠ah si, sin dejar de lado que debĂamos correr. A lo lejos pude ver aquel enorme ĂĄrbol donde se supone que estarĂamos a salvo.
 -ÂĄYa estamos cerca, sĂłlo un poco mĂĄs! âle grite y acelerĂŠ un poco mĂĄs el ritmo.
 No recibà respuesta alguna. Alcanzaba a escuchar sus agitadas respiraciones y cada vez me costaba mås correr cargando su peso. En cuanto estuvimos a los pies del årbol lo deje pasar para que trepara por la desgastada escalera de madera hasta la vieja casa del årbol. Estaba construida en una de las ramas mås altas y resistentes⌠fåcilmente resistirå nuestro peso. Trepo lo mås råpido que pudo hasta el final.
 -ÂĄDate prisa, estĂĄ muy cerca! âme gritĂł desde la cima.
 Escuche las råpidas zancadas del animal detrås de mi⌠lo único que alcance a hacer fue dar media vuelta para recibir la potente embestida del perro.
 -ÂĄMe rindo, me rindo Terry! âroguĂŠ al animal cuando puso sus cuatro patas sobre mi cuerpo. PasĂł repetidas veces su larga lengua por mi cara y cuando intentĂŠ protegerme mordiĂł suavemente mis dedos.
 -ÂĄVen conmigo Terry! âlo llamo Daniel, que ya estaba a mi lado. El enorme perro se quito de encima y se lanzĂł sobre ĂŠl-. Creo que no fuiste lo suficientemente rĂĄpido âse burlĂł.
 -ÂĄFue tu culpa! âespetĂŠ aun en el suelo intentando llenar mis pulmones de oxigeno-. De no ser por ti, ya tendrĂa un buen rato arriba de ese ĂĄrbol.
 Avanzó hasta mà unos cuantos pasos y me tendió la mano para ayudarme levantarme. Sus suaves dedos rodearon mi muùeca y de un solo tirón ya estaba de nuevo en pie.
 -Lo sĂŠ. Gracias âsonriĂł. Esa hermosa sonrisa era el mejor agradecimiento que me pudiera dar.
 Emprendimos el camino de regreso. No me habĂa dado cuenta de todo lo que habĂamos corrido⌠hasta que despuĂŠs de varios minutos de caminata caĂmos en cuenta de que falta mucho mĂĄs de la mitad de camino.
 -Necesito descansar âle pedĂ mientras buscaba una sombra en la cual pudiĂŠramos refugiarnos de los agobiantes rayos del sol.
 -Sólo estaba esperando que lo pidieras.
 Nos acostamos bajo un enorme årbol de frondoso follaje. Ni un solo rayo del sol lograba atravesarlo. CerrÊ los ojos y no pude evitar quedarme dormido. ¿Y como iba a poder evitarlo con todo ese aire fresco rodeåndonos y arrullåndonos en todo momento?
 DespertĂŠ y pasaron unos segundos antes de que mis ojos se acostumbraran a la luz del ocaso. Daniel dormĂa a mi lado y  Terry nos observaba con detenimiento desde nuestros pies. No se cuanto tiempo paso mientras dormĂamos, pero fueron mĂnimo dos horas ya que empezaba a oscurecer.
 -Dani, despierta. Creo que ya deberĂamos irnos âpareciĂł como si le hubiera hablado a la nada. Daniel ni siquiera se inmutĂł un poco.
 Me puse de pie y pase unos segundos intentando orientarme. Esas horas de sueĂąo me hicieron perder la nociĂłn de donde nos encontrĂĄbamos. Al recordar todo el camino que nos faltaba recorrer, me puse en cuclillas a un costado de mi amigo y lo sacudĂ con fuerza mĂnima. Ni siquiera se moviĂł.
 -Dani, ya vĂĄmonos âvolvĂ a decirle alzando la voz.
 -ÂżAh? ÂżPor quĂŠ? âpreguntĂł adormilado sin siquiera abrir los ojos.
 -Porque ya estå oscureciendo. Våmonos.
 -Hummm âse volviĂł a quedar dormido.
 Se veĂa muy guapo cuando todas las facciones de su rostro estaban completamente relajadas. No logre reprimir esas ganas de tocar su hermosa cara y pase suavemente los dedos por su mejilla derecha⌠su boca formo una hermosa sonrisa.
 -Me haces cosquillas âabriĂł los ojos y me dedicĂł una cĂĄlida mirada.
 Me aleje bruscamente de ĂŠl. CreĂ que estaba durmiendo⌠creĂ que se molestarĂa porque lo estaba tocando de esa manera. Pero no lo hizo.
 -ÂżNos vamos? âpreguntĂŠ intentando guardar la compostura.
 SĂłlo asintiĂł. Se puso de pie torpemente y empezamos a caminar. Caminamos en silencio un gran tramo, el Ăşnico ruido que se percibĂa era el de las hojas secas bajo nuestros pies y los cantos de algunas aves que regresaban a sus nidos.
 -ÂżQuieres una carrera? âsu fina voz logro sacarme del ensueĂąo que me provocaba el paisaje.
 -¿Ahora? Estå oscureciendo, ni siquiera logro ver lo que estå frente a mi a dos pasos de distancia.
 -Anda, no seas cobarde. Vamos.
 -Es peligroso, alguno de los dos puede quedar lastimado.
 -¥No seas cobarde, no quieres que te gane!
 -Si no puedes ganarme cuando podemos ver, ÂżquĂŠ te hace creer que lo harĂĄs ahora? âpreguntĂŠ ante su irĂłnica provocaciĂłn.
 -SĂgueme y lo verĂĄs âterminada la frase empezĂł a correr con la mayor velocidad que sus pies le permitĂan. Hice lo mismo, corrĂ lo mĂĄs rĂĄpido que pude teniendo cuidado de no terminar en el suelo. Solo bastaron unos cuantos metros antes de alcanzarlo y dejarlo atrĂĄs.
 -ÂżNo que podrĂas ganarme? âahora fui yo quien lo provocĂł.
 AbrĂ un poco mĂĄs las zancadas para ir mĂĄs rĂĄpido sabiendo que en cualquier momento terminarĂa tendido en el camino.
 -ÂĄEsta me la pagarĂĄs Isaac! âme amenazaba entre risas. Cada tanto volteaba un poco para asegurarme que no lo dejaba muy atrĂĄs. ÂżCĂłmo se le ocurrĂa retarme a una carrera sabiendo que yo era mĂĄs rĂĄpido que ĂŠl? La emociĂłn y adrenalina recorrĂan mi cuerpo, los mĂşsculos de las piernas me hormigueaban y el oxigeno quemaba mis pulmones al entrar en ellos.
 Deje de correr cuando ya no escuchaba las amenazas ni la risa de Daniel. DirigĂ la vista donde se suponĂa que el estaba, pero ya no me seguĂa.
 -ÂżDaniel? âlo llamĂŠ entre las agitadas respiraciones. ComencĂŠ a caminar en direcciĂłn contraria para encontrarlo⌠y una parte de mi se tranquilizĂł al escuchar los ladridos de Terry. Corri a toda prisa de donde provenĂan y me encontrĂŠ a Daniel sentado⌠se sujetaba con mucha fuerza el tobillo y su cara estaba transformada por el dolor.
 -Creo que estoy descalificado âintentĂł bromear.
 RevisÊ su tobillo y al parecer no estaba fracturado. Quizå solo era una torcedura.
 -ÂżTe duele cuando hago esto? âle pregunte al momento que giraba cuidadosamente su pie.
 -Un poco âadmitiĂł frunciendo los labios.
 -Te dije que no era buena idea correr âlo regaùÊ mĂĄs preocupado que molesto.
 -Pero fue divertido, ¿no?
 -Solo un poco.
 Lo ayude a levantarse y me di cuenta de que no podrĂa caminar cuando se le escapo un quejido al momento de apoyarse en el pie. Si bien recordaba, solo faltaba un pequeĂąo tramo para llegar a la camioneta.
 -Anda, sube âme incline delante de ĂŠl para que pudiera subir a mi espalda.
 -¿QuÊ? ¥No! Puedo caminar solo.
 -¿Ah si? PruÊbalo.
 Me miro avergonzado por unos instantes. No logró dar mas de cinco pasos cuando nuevamente iba directo al suelo. Lo tome por los hombros y le dije:
 -ÂżAĂşn crees que puedes hacerlo? ânegĂł con la cabeza-. Vamos.
 Volvà a inclinarme frente a Êl y esta vez subió a mi espalda.
 -ÂĄWow! Si que pesas âmentĂ.
 EmitiĂł algo parecido a una carcajada y emprendĂ una vez mĂĄs el camino. Esta vez no me detendrĂa hasta llegar. Mi cuerpo no logro reprimir el temblor cuando recargĂł su barbilla en mi hombro dejando su rostro muy cerca del mĂo. El delicado roce de su piel emitĂa fuertes descargas a todo mi cuerpo.
 -¿Ya te cansaste?
 -ÂżTu que crees? Seguro pesas cien kilos âme burle a carcajadas. Obviamente era imposible, Daniel era muy delgado.
 -Si no quisieras cargarme me hubieras bajado desde hace mucho ârespondiĂł tranquilamente.
 Me detuve. Me tomo por sorpresa su respuesta.
 -¿QuiÊn dice que no te quiero cargar?
 SentĂ su sonrisa contra mi mejilla. De igual manera sonreĂ y seguĂ caminando. Ya solo faltaban unos cuantos metros para llegar⌠aminorĂŠ el paso, no querĂa que se alejara de mĂ.
 -¿Aún te duele mucho?
 -Creo que sólo me duele al momento de apoyarlo en el suelo.
 -Podemos ir a un hospital, quizå necesites que te revisen el tobillo.
 -No creo que sea necesario âsu aliento acariciaba mi mejilla dando una de las mejores sensaciones que hubiera sentido nunca.
 -Estå bien, entonces te llevare a casa.
 Al llegar a la camioneta abrĂ con dificultad la puerta del copiloto y lo ayude a subir. Me sentĂŠ un momento a sus pies mientras fingĂa que recuperaba el aliento, lo Ăşnico que deseaba era estar cerca de ĂŠl.
 -ÂżY bien? âuna sonrisa surcaba su rostro.
 -Necesitaba recuperarme âdije al tiempo que me levantaba.
  â
-ÂżCrees que te meterĂĄs en problemas por lo de tu pie?
 Solo faltaban unas cuantas cuadras para llegar a su casa⌠lo que para mi era pena, odiaba esa parte del dĂa donde tenia que separarme de ĂŠl.
 -No lo sÊ, quizå si. Siempre me dijeron que era torpe para correr y esto se los probarå.
 -ÂżY si llegamos primero a mi casa? PodrĂas tomar algo que te ayude a disminuir el dolor.
 -Creo que es buena idea⌠solo espera.
 Saco el celular de su mochila que estaba en los asientos traseros de la camioneta. Llamo a su casa y al parecer fue su madre quien contesto.
 -ÂżMamĂĄ? ⌠Hola, Âżcrees que pueda dormir hoy en casa de Isaac? ⌠Si, su mamĂĄ estĂĄ de acuerdo⌠Si, no te preocupes, llegarĂŠ maĂąana temprano âcolgĂł y me volteo a ver con los ojos entrecerrados-. ÂżQuĂŠ hiciste para que mi mamĂĄ te tuviera tanta confianza? ÂżSe besaron, verdad?
 -Oh si, nos besamos ârespondĂ sonriendo-. No te imaginas lo bien que besaâŚ
 -ÂĄEres un cerdo! âme golpeo con mucha fuerza el hombro.
 -Fuiste tu el que empezĂł âespetĂŠ riendo a carcajadas.
 ReĂmos por varios minutos, hasta que de repente preguntĂł:
 -Tu madre si estå de acuerdo que duerma en tu casa, ¿verdad?
 -Ya lo creo. TambiĂŠn confĂa en ti, pero mĂĄs te vale que no la hayas besado âsonreĂ maliciosamente.
 â
 Llegamos a mi casa y lo ayude a entrar. Con su brazo detrĂĄs de mi cuello le ayudaba con la mayorĂa de su peso. En la pequeĂąa mesita de la sala encontrĂŠ una nota de mamĂĄ en la cual me explicaba que le habĂan cambiado el turno en el consultorio, le tocarĂa cubrir el horario nocturno.
 -Si hubiÊramos ido al hospital mi mamå te hubiera atendido.
 -Pero no es necesario. Estoy seguro de eso.
 Me encogà de hombros y camine hasta la cocina. Estaba muerto de hambre.
 -¿¥Quieres algo de comer!? âle grite desde la cocina.
 -¥No, gracias!
 -¿Algo de tomar?
 -No gracias, asà estoy bien.
 Tome un pan de la pequeĂąa canastita que habĂa en la mesa y fui hasta la sala donde se encontraba Daniel. Ya se habĂa quitado el zapato y examinaba con detenimiento la zona adolorida. Ahora un pequeĂąo hematoma teĂąĂa su piel y la hinchazĂłn empezaba a notarse.
 -Que feo âme sentĂŠ en el sillĂłn a su lado.
 -¿Crees?
 -SĂ, pero me refiero a ti âdi otro mordisco a mi pan.
EntrecerrĂł los ojos y esbozĂł una pequeĂąa sonrisa. Con un rĂĄpido movimiento de mano me arrebatĂł el pan y se alejĂł un poco de mĂ.
 -ÂĄDijiste que no querĂas nada! âme quejĂŠ.
 -Pues cambie de opinión.
 -RegrÊsame mi pan.
 -No âsonriĂł una vez mĂĄs.
 Me abalancĂŠ sobre ĂŠl con la intenciĂłn de quitarle mi pan, pero apenas mi cuerpo hizo contacto con el suyo todo fue diferente. SentĂa la necesidad de tocarlo, pasar mis manos por su cuerpo. Entre risas y jadeos seguimos peleando por ese pequeĂąo trozo de harina, al menos hasta queâŚ
 -Si tanto quieres tu pan, quĂtamelo âde un solo bocado se comiĂł el resto. Una hermosa sonrisa se formo en su rostro mientras masticaba. Sin detenerme a pensar en las posibles consecuencias me lacĂŠ sobre el y mis labios se estrellaron con los suyos. El mero contacto me volviĂł loco, una explosiĂłn de sensaciones y emociones me hicieron perder el controlâŚ
 -Isaac, esperaâŚ
 Me aleje unos centĂmetros de ĂŠl, y lo observe unos segundos⌠hasta que me di cuenta del enorme error que habĂa cometido.
 -Lo siento⌠yoâŚ
 -Me estabas lastimando el pie âsonriĂł con las mejillas encendidas.
 Me levante y busque alguna excusa para salir de ese incomodo ambienteâŚ
 -Creo que necesito una ducha, regreso en un momento.
 SalĂ de la sala a toda prisa y entre en el baĂąo. Ni siquiera pase a mi habitaciĂłn por un cambio de ropa limpia⌠pase los dedos por mis labios recordando esa agradable sensaciĂłn, lo suave que eran sus labios, su sabor dulce (que seguramente era por el azĂşcar del pan)⌠EntrĂŠ en el chorro de agua frĂa despuĂŠs de quitarme la ropa y me quede ahĂ por mĂĄs de media hora. Cuando salĂ camine a mi habitaciĂłn con una toalla en la cintura⌠y me quede inmĂłvil al ver a Daniel ahĂ.
 -¿Crees que pueda baùarme yo tambiÊn?
 -Si, claro. El baĂąo es todo tuyo âsonreĂ⌠o al menos intentĂŠ hacerlo.
 Busque algo de mi ropa que creĂ que le quedarĂa, ĂŠramos casi de la misma estatura⌠pero era un poco mĂĄs delgado que yo. CojeĂł hasta el baĂąo solo escuche el sonido de la puerta al cerrarse.
 Me puse un pantalĂłn de algodĂłn azul marino y una camiseta negra. Me recostĂŠ en la cama pensando en si deberĂa pedirle disculpas por haberlo besado en la sala⌠Pero, Âżpor quĂŠ hacerlo? No se habĂa molestado, quizĂĄ hasta le habĂa gustado. HabĂa sonreĂdo, Âżno?
 Me sentĂŠ y me quede rĂgido cuando ya no escuche el sonido del agua⌠llegarĂa en cualquier momento⌠¿QuĂŠ se supone que iba a hacer ahora? Tardo mĂĄs de lo esperado, pero no pude suprimir la sonrisa que se formo en mis labios al verlo entrar por la puerta. TraĂa un pequeĂąo pedazo de pan en la mano.
 -ÂżQuieres un poco? âme preguntĂł con una tĂmida sonrisa.
 AvanzĂł con pequeĂąos pasos hasta la cama y se dejo caer a mi lado. No dejaba de sonreĂr, pero logre notar el temblor en sus manos. SubiĂł su mano y puso el pan sobre mis labios, estaba mĂĄs nervioso que nunca y aun asĂ logre abrir la boca para dar una pequeĂąa mordida.
 â
 Ambos nos acostamos en la cama. CabĂamos a la perfecciĂłn ya que era una cama tipo matrimonial.
 -Isaac.
 -¿QuÊ?
 -¿Todo bien?
 Al principio no entendĂ a que se referĂa⌠hasta que recordĂŠ el beso.
 -Eso creo âme girĂŠ y segundos despuĂŠs el hizo lo mismo. Su cara estaba a unos centĂmetros de la mĂa, esos carnosos y suaves labios estaban a tan poca distancia y no podĂa besarlos⌠era doloroso. Mi aliento se mezclaba con el suyo y se convertĂan en uno solo, eso era justamente lo que yo querĂa hacer⌠unirme a ĂŠl y formar solo uno.
 -Perdón, yo⌠-empecÊ a disculparme.
 -No, no arruines el momento âme pidiĂł con un hilo de voz.
 -¿Entonces?
 -SĂ.
 Eso era lo Ăşnico que necesitaba saber. Lo Ăşnico que necesitaba para deshacerme de mi autocontrol y poder besarlo. Con desesperaciĂłn tome su rostro con ambas manos y completĂŠ el camino que habĂa entre nuestros labios. Mi cuerpo pulsaba de alegrĂa al sentir que mi querido Daniel me respondĂa el beso⌠el transcurso de los minutos inundo de intensidad el momento. El ambiente se torno mĂĄs intenso, apasionado⌠todo se saliĂł de control. Mi corazĂłn querĂa salir de mi pecho, o al menos eso me hacĂan creer sus bruscos latidos. Con manos temblorosas le quitĂŠ la camiseta a Daniel, observe unos instantes su pecho y abdomen desnudos antes de que nuestros labios se fundieran nuevamente. Entre tantas caricias y besos, no supe en que momento habĂa perdido mi ropa, ahora solo estaba bĂłxer⌠deseoso de continuar con esto.
 -Isaac⌠Creo que estamos perdiendo el control de las cosas âalcancĂŠ a decir de manera entrecortada.
 -Yo no lo creo⌠se perfectamente lo que quiero que pase âhasta ese momento me di cuenta de que el tambiĂŠn solo estaba en ropa interior.
 -¿Estås seguro?
 -Seguro no, pero aun asà quiero hacerlo.
 SuspirÊ⌠era la primera vez⌠¥Era mi primera vez! No estaba muy seguro de lo que tenia que hacer, pero aun asà me arriesgue a continuar, porque era algo que deseaba, y mås porque era con Daniel, un chico maravilloso.
 -Yo tambiĂŠn âsusurrĂŠ-.
 -Entonces no hay nada que pensar.
 Con sus manos me tomo por el cuello y me jalo con fuerza (mĂĄs de la necesaria). SentĂa todo su cuerpo, podĂa apreciar cada musculo de  âtenso, por supuesto- bajo mi cuerpo, las caricias subieron de tono al igual los besos⌠esa noche nos entregamos al otro sin temor alguno.
 A partir de ese dĂa y esa noche todo cambiĂł. Y NO, YA NO SOMOS AMIGOS, AHORA SOMOS MĂS QUE ESO. Ahora estamos casados y a unos cuantos dĂas de poder adoptar a nuestro primer hijo. No siempre las cosas fueron fĂĄciles, pero, ÂżquiĂŠn dijo que lo serian? ⌠Cada dĂa luchamos por defender nuestro amor, no dejamos que las criticas lo destruyeran, y me enorgullece decir que todas aquellas personas de mente cerrada lo Ăşnico que lograron fue fortalecernos.
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favourite musical artists:Â Â Sia.
"I donât care about commercial success⌠I get to do what I love and communicate whatever I want."
#Sia #SiaFurler #WeAreBorn #SomePeopleHaveARealProblems #love

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