El silencio gobierna la sala privada, donde, por petición de Xinyi —o eso supone—se dispone a degustar de la comida servida por el chef de la Casa Club; compartiendo un momento de tranquilidad con hermana y hermanastros. Una solicitud brindada con la finalidad de lo que asume es contener la calma y mantener la unión familiar luego del dictamen que ha terminado por enterrar la reputación de la cabeza de los Zhou. La tormenta, fuera de aquellas cuatro paredes, llegó sin aviso ni piedad, arrasando con todo a su paso y poniendo sus vidas de cabeza. El imperio que tanto orgullo trajo a la familia ahora sólo carga consigo penurias y vergüenza. Xinyi y su padre seguramente estaban en alguna reunión intentando amortiguar los daños con sus socios y abogados; daños económicos y sociales incluso permanentes. Mientras tanto, Xiaoyu permanece ahí, sentada, impasible, disfrutando de su salmón a la toscana; sin saber si aquella reunión contempla un ambiente festivo o lúgubre. "Me gusta más este escondite." Pronuncia, llevando un pedazo de filete a su boca. "¿A ustedes no?"
@zhyuxin @jiaviz @sh4nz













