¡Sigue!
Que tus caricias no se detengan,
qué vayan encadenadas una a otra,
sin principio ni fin.
¡Sigue!
Que de tus besos quede huella,
no de esas que se borran en el día,
sino de las que se entierran en el alma.
¡Sigue!
Hoy, mañana, un año,
después veremos si esto nos cansó.
En algún mañana las caricias se repetirán,
los besos tendrán nuevo sabor.
Y esto, lo nuestro, dejará de ser calor.
¡Sigue!
Sin importar el mañana,
sin importar el camino que tus manos tomen,
Solo ¡sigue!
Hasta conocer cada parte de nuestro ser.
Papittafritta











