Nuestro paraíso Artificial
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Basado en Yandere Simulator/LoveSick
⚠️Contenido violento, yandere, acoso, secuestro, obsesión, manipulación emocional, sindrome de escotocolmo⚠️
LEER BAJO TU RESPONSABILIDAD
El asunto de Debrah te había dejado sin amigos, nadie creía en ti y no sólo eso. Hace varios días que mencionabas que un chico moreno, rubio y tatuado no te dejaba en paz. Ciertamente era guapo y de buen caracter pero no aceptaba un no por respuesta. El colmo fue cuando en el centro comercial unas chicas interesadas en él comenzaron a hostigarte y además, él tuvo la osadía de decirle a los encargados de una tienda que era tu novio para entrar a los vestidores y así verte en ropa interior.
Fue entonces que Kentin supo que eras demasiado frágil para estar fuera así que te preparo en su habitación tu torre de princesa, decoró el lugar con cobijas suaves y de tus colores favoritos, la lleno de peluches, perfumes, comida, fotos, ropa y todo lo que amabas, ahí no te faltaría nada.
¿Cómo lo sabía?, ese dulce y suave osito de peluche que te regaló tenía una cámara y micrófono oculto, no podía soportar estar lejos de ti por el colegio militar, aunque lamentablemente a penas lo dejaban usar el celular durante los entrenamientos, pero eso ya no importa, estaba aquí y podía ver las grabaciones cuantas veces quisiera.
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¡Su madre es una genio! debió tener esta idea antes. La señora Manon era inteligente, gracias a su amor pudo quedarse con el señor Giles y gracias a eso Kentin te ama a ti y estaría más que dispuesta a ayudar a su hijo. Así que con mucho amor te preparó unas galletas, deliciosas galletas de chocolate con un toque especial, un sedante que te dejaría tan indefensa para poder llevarte a tu nuevo hogar, desde luego, sólo después de encargarse el mismo de Dake. Pudo haberlo dejado pasar, después de todo a su lado nadie te volvería a molestar ¡PERO ESE MALDITO TE VIO EN ROPA INTERIOR, ¿cómo se atreve?, eres suya, nadie puede verte así!
Pobre Dakota, quedó ciego. Pero no era su culpa, fue muy imprudente al resbalar sobre un alambre de espinas ¿qué pudo haber pasado?, nadie sabe, no pudo verlo ni lo verá. Para todos sólo fue un accidente. No hay forma en la que puedan saber que Kentin puso una valla de espinas justo cuando Dake estaba borracho, sólo fue mala suerte ¿verdad?.
"Te ves bien hoy, ¡Quiero decir, siempre te ves radiante! pero hoy te noto más tranquila".
"¿Si?, bueno ese chico...Dake, no he vuelto a verlo,. Creo que finalmente desistió y aunque suene cruel, estoy realmente feliz".
"¿Ah, sí? Me alegra mucho escuchar eso. De verdad... me preocupaba demasiado que te hiciera daño."
Su voz sonó suave, casi como un susurro reconfortante, mientras extendía su mano para acariciar tu cabello con delicadeza, como si fueras de cristal. En su mente, sabía perfectamente por qué no volverías a verlo; nadie volvería a tocarte nunca.
"Aunque aún hay cosas que me carcomen la cabeza...Lysandro y Nathaniel parecían apoyarme pero ahora ellos también se alejaron...¿qué es lo que hice mal?".
" Sabes que siempre me vas a tener a mi, yo sí confío en ti y jamás dudaré sin importar lo que diga una tipa como Debrah. ¿Quieres pasear un rato por el parque?, creo que tomar aire te ayudará a sentirte mejor".
Dijo mientras te acompañaba regreso a casa, caminando a tu lado. Estaba tan contento de verte mejor y pronto te tendría entre sus brazos, ya no había ningún obstáculo. Fue una lástima que el guitarrista de la banda de Debrah se fracturará la mano en un accidente pero él muy amablemente público que había un chico muy talentoso en el Sweet Amoris, y si no se quería ir acabaría con traer a la directora en el momento adecuado para atrapar a Castiel fumando y así expulsarlo. En cuanto Nathaniel, la señora Manon es alguien respetable y confiable, bastó con unas cuantas quejas a sus padres para meterlo en un hoyo más profundo de lo que ya estaba, y Lysandro, tal vez sea olvidadizo pero es inteligente, bastó con hablar tranquilamente y llevar una amenaza a sus padres de regalo para que este se apartará con la boca bien cerrada. Ahora sólo lo tenías a él, nadie confíaba en ti, todos te dejaron de lado, sólo él creía en ti y siempre lo haría.
"Sí...la verdad no tengo muchas ganas de volver a casa ahora."
Kentin sintió una punzada de satisfacción oscura al escuchar tus palabras, aunque luchó, mantuvo su expresión lo más tranquila que pudo. Sus ojos brillaron como los de un cachorrito a punto de recibir un premio y el premio eras tú. Y el parque era un lugar perfecto, quedaba cerca, habían pocas personas y los árboles no permitirían que nadie vieran e incluso si lo hacía. Sólo era un novio cariñoso llevando a su preciada novia en brazos
"Hice galletas, te traje unas, ¿quieres?"
"Come un poco, ¿sí? Te ves algo pálida. Estas galletas te darán fuerzas... son de chocolate , justo como te gustan."
Te ofreció una de las galletas, ocultando la ligera agitación de sus dedos mientras te la acercaba a la boca. Solo quería que te sintieras segura, que confiaras en él, antes de que el sueño te venciera y te llevara a tu nuevo refugio.
El que Kentin haya hecho galletas para ti te conmovió, realmente él era un ángel en estos momentos y le diste un mordisco rozando brevemente tus labios con sus dedos. Kentin dejó escapar un suspiro de casi de satisfacción y alivio, observando con cómo disfrutabas de la galleta. Ver tus labios rozar el chocolate le provocaba un calor extraño en el pecho, una mezcla de ternura y un deseo posesivo de que nunca dejaras de comer lo que él te ofrecía.
"Me alegra que te gusten.Me esforcé mucho en que quedaran perfectas para ti".
Dijo con una sonrisa, aunque sus ojos no se apartaban de tu rostro. Mientras caminaban, notó cómo tus párpados empezaban a pesar un poco más de lo normal debido al sedante que había mezclado con tanto cuidado. El efecto empezaba a hacer su trabajo.
"¿Te sientes un poco cansada? Quizás el paseo te ha agotado un poco... No te preocupes, yo te cuido. Vamos a sentarnos."
Te rodeó con su brazo, guiándote con firmeza pero con delicadeza, sintiendo cómo tu cuerpo empezaba a relajarse peligrosamente contra el suyo. Finalmente te llevo a una banca del parque dejando que te recostarás sobre su hombro, observandote como comenzabas a ceder ante los efectos con la devoción de un religioso a un dios.
Cuando despertaste, tus ojos vieron estrellas en un techo, rodeado de cortinas y cobijas como si se tratara de una casita para niños y algo pesado, unos brazos apretados contra tu cintura, una respiración rozando tu cuello, unas piernas enredadas sobre las tuyas y cuando al fin comenzaste a captar el entorno viste a Kentin aferrado a ti como si fueras lo único que le quedaba en la vida. También sentiste una tela suave rodeando tu piel, llevabas un vestido de novia.
"¿Qué...esto es un sueño?"
Dijiste en voz baja, ligeramente sobresaltada, porqué estás aquí y porqué tenías puesto un vestido de novia?, no recordabas como llegaste aquí o cuando te cambiaste, todo era borroso, realmente creías que era un sueño pero todo se sentía tan real, entonces la voz de Kentin te sacó de tus pensamientos.
Kentin reaccionó de inmediato a tu voz, apretándote un poco más contra él en un abrazo posesivo pero extrañamente suave. No parecía arrepentido; al contrario, su rostro mostraba un alivio y la emoción de un niño abriendo un regalo
"Despertaste, mi vida... No te asustes, por favor. Estás a salvo ahora. Aquí nadie puede hacerte ruido, ni molestarte, ni mirarte de esa forma que te incomoda."
Te dio un beso prolongado en la sien, aspirando el aroma de tu cabello mientras sus dedos acariciaban tu cintura con firmeza.
"Es tu lugar. Todo esto... las mantas, los peluches, la comida... es todo para ti. He preparado este rincón para que nunca más tengas que sentirte perdida. ¿Te gusta? Dime que te gusta, por favor..."
Te enderezaste dando un salto retrocediendo y te quedaste en silencio, tu boca no lograba articular palabras. Kentin notó cómo te quedabas paralizada, atrapada entre el miedo y la fascinación. Se acercó lentamente, reduciendo el espacio hasta que su pecho casi rozaba el tuyo. Sus ojos brillaban con una mezcla de hambre y ternura.
"Dime... ¿por qué me miras así?"
Su voz bajó, volviéndose más profunda y vibrante. Con una mano, apartó suavemente un mechón de tu cabello, dejando que sus dedos rozaran tu mejilla con una delicadeza que contrastaba con la fuerza que demostraba su físico.
"¿Me tienes miedo o es que finalmente te estás dando cuenta de que este es el único lugar donde realmente perteneces? Conmigo... solo conmigo."
"¿Cómo llegue aquí?, no recuerdo nada... ¿qué es este lugar, qué es este vestido?".
Ver tu miedo hizo que su pecho de Kentin se apretará. No quería que le temieras, quería que lo amaras, pero entendía que el mundo te había vuelto frágil. Tenía que hacerte entrar en razón. sus ojos se llenaron de una tristeza manipuladora.
"No te esfuerces en recordar... fue un accidente, te sentías mal y yo solo te cuidé. Estás en mi casa, en tu propia habitación especial."
Su voz era suave, casi un arrullo, mientras intentaba que tu confusión se transformara en calma. Sus ojos verdes te recorrieron con intensidad devota y casi obsesiva. Ya se le escapaban algunas lágrimas mientras sus manos te acariciaban las piernas hasta volverse un apretón desesperado, listo para romperte las piernas si intentabas escapar. Tenías que quedarte, necesitabas quedarte, TE IBAS A QUEDAR CON ÉL, así tuviera que romperte las piernas o amarrarte a la cama y hacer que todos tus amigos te dijeran que te odiaban para que te dieras cuenta de que sólo lo tenías a él.
"Por favor, no retrocedas así... me duele que me mires con miedo. Solo quiero protegerte de todo lo que te hace daño. ¿Acaso no es mejor estar aquí, conmigo, donde nadie puede tocarte?. Aquí no está Dake, no está Debrah, no está nadie que te lastime".
"T-tú me dijiste que querías estar aquí...¿no lo recuerdas?. Me pediste que te trajera, que ya no podías soportar lo que estaba pasando...nadie te ama como yo, soy él único que quiere protegerte. Yo te amo y-y tú me amas, se lo dijiste a tus padres. Te amo, te amo, te amo, aquí no te va a faltar nada, estoy a tu servicio, nadie te puede molestar, ni acosar, ni odiar, sólo somos tú, yo y nuestro amor. Eres mi princesa, mi esposa ¿no te gusta tu vestido? ¡puedo cambiarlo! S-sólo no me dejes YO TE AMO...por favor".
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¿Era así?, no lo recordabas pero lo que era cierto es que ya no tenías amigos, ya no tenías a nadie. Sólo Ken se quedó a tu lado y se preocupó lo suficientemente por ti para aparte del mundo que te lastimaba. Estabas rodeada de todo lo que te gustaba, además lo tenías a él, lo amabas y el te amaba, sus sentimientos eran mutuos ¿para qué irte? Tus padres sólo te regañaban, todos estaban en tu contra, todos te odiaban, te lastimaban...aquí, con él, sería diferente. Ahora tenías un nuevo hogar. ¡Felicidades a los esposos!
Espero les haya gustado, es corto pero es que me negaba a incluir smut por temas de violación y abuso, por lo que recurrí al sindrome de estocolmo.
Me ha sorprendido lo mucho que les prendía que Ken las secuestrara así que pues aquí andamos jeje










