«Al argumentar en favor de su punto de vista, el filósofo tendrá que socavar, casi contra su voluntad, las categorías y clichés mentales ordinarios, exponiendo las falacias que subyacen a los puntos de vista ya establecidos que está atacando. Y no sólo esto, tiene que ir tan lejos como sea necesario para poner en tela de juicio incluso cánones de lo que es satisfactorio. En este sentido, la filosofía es volver a poner a prueba las normas. En cada filósofo hay algo de reformador. Por esta razón, cualquier avance científico que afecte las normas se considera con significado filosófico, desde Galileo a Einstein o Heisenberg.»
Friedrich Waismann: «Mi visión de la filosofía», en La concepción analítica de la filosofía (Javier Muguerza, ed). Alianza Editorial, pág. 523. Madrid, 1981.
TGO
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