knock knock ola k tal -isaac
Luego de haber tomado uno de los baños más largos que Adriana había tomado en su vida, la morena salió del baño con una toalla dos veces más pequeña que las normales que tenía, pues las demás estaban en el cesto de la ropa sucia. Se disponía a secar su cabello cuando escuchó como sonaban un par de toquidos en la puerta y de forma inmediata se dirigió hasta allá, ignorando que solo llevaba una toalla cubriendo su anatomía. Antes de abrir la puerta, soltó su cabello, dejándolo así caer sobre uno de sus hombros, y así tomó la perilla de la puerta, girándola lentamente para luego dejar abrir la puerta y asomar la mitad de su cuerpo. Una sonrisa se dibujó sobre sus labios cuando vio quien estaba del otro lado y todo lo que pudo hacer fue morderse su labio inferior.--Hola...--Le saludó y estiró su mano para arrastrar dentro de su habitación al mexicano, cerrando su puerta de un portazo de inmediato. La última vez que había compartido momentos íntimos con el castaño ya había sido hace bastante, y quería demostrarle que ella era la misma mujer de la que se había enamorado, la misma que era bastante creativa a la hora de estar con Isaac. Sus manos se pasearon por todo el pecho de este, mirando a los ojos del hombre, con una sonrisita ladina sobre sus labios.--No te esperaba pero... Pero tu visita ha sido lo mejor que tal vez pase este año.--Susurró en tono de broma, dejando caer su toalla, completamente a propósito. Con una de sus manos, tomó la barbilla del castaño, ejerciendo una cierta presión para que no pudiese bajar su mirada y poco a poco, acercó su cuerpo desnudo hacía el del otro totalmente vestido.--Creo que acá hay algo que está mal.--Susurró ella sobre los labios de Isaac, antes de morder levemente su labio inferior con sus dientes. La pelinegra se separo, dando un par de pasos hacía atrás, mientras que alzaba sus hombros de forma leve.--¿Sabes? ¿Por qué no te espero en el baño? Y... No deberías llevar ropa, ¿sabes? Podrías mojarla...--Comentó ella y volvió hacia él, dejando un beso sobre sus labios y de forma rápida sus manos se posaron sobre su pantalón, tocando más de la cuenta y aferrándose sobre la bragueta de este, con una pequeña sonrisa.--Te espero entonces.--Le comentó antes de partir en dirección a su habitación.





