¿Cómo se crea la empatía?
Este mes ha estado cargado de muchos cambios en mi vida. Entre esos cambios me gradué del pregrado. Cumplí esa meta que tenía hace varios años. Todo lo que eso implicó me hace pensar en una frase: Me hubiera divertido más. Siento que debí disfrutar mucho más mi paso por la universidad, y es algo que quiero seguir aplicando de aquí en adelante en cualquier proyecto.
Pero sobre lo que voy a escribir es sobre mi experiencia haciendo una venta de garaje en la calle.
Todo empezó cuando me cambié de habitación, tengo mi habitación propia y eso sucedió muy rápido, de un momento a otro estaba desarmando mi cama, limpiando cajones y pintando paredes.
Entre el trasteo con mi hermana identificamos unos vestidos, camisetas, bolsos y chaquetas que ya no usábamos pero que se podían vender.
Entonces días antes armamos la venta, le pusimos precio a la ropa y lo pegamos con cinta de enmascarar, pensamos en el lugar donde nos íbamos a hacer y estábamos listas. La venta se aplazó un día por que llovió desde la mañana hasta la noche.
El domingo hizo un buen clima, aunque cuando íbamos en camino caía una suave llovizna pero aun así seguimos el camino.
No voy a negar que me sentí nerviosa, estaba a la expectativa de lo que iba a suceder. Empezamos a sacar la mercancía, acomodamos un plástico negro y ahí pusimos todo. Estábamos listas para recibir a los clientes.
Muchas personas ni se daban cuenta que ahí había una venta de garaje, otros seguían caminando pero con la mirada inspeccionaban lo que teníamos, otros caminaban un poco más despacio y después aceleraban el paso, otros paraban, miraban y se iban, otros se quedaban más tiempo, miraban, pedían precios y hacían la promesa de volver más tarde, otros estaban buscando productos que nosotras no teníamos, otros querían el mismo producto pero en un color o tamaño diferente.
Al finalizar la tarde y hacer un balance puedo decir que:
Ser vendedor ambulante es un trabajo fuerte que requiere de mucha constancia y paciencia.
Agradecí los momentos en los que la gente se paraba a preguntar, que se mostraba interesada y eran amables.
No quiero ser ese tipo de comprador que es odioso y presumido.
Aunque sólo fue un día aprendí muchísimo de esta experiencia y eso lo hace aún más valioso porque tuve una pequeña clase sobre empatía. En este caso la empatía la sentí y la aprendí desde esa perspectiva gracias a que estuve en esa posición de ser vendedor ambulante y me remite a las personas que trabajan todos los días en esta labor, a los que su sustento depende de salir a la calle. Cada vivencia y experiencia es única. Y aún me sigo preguntando ¿Cómo sentimos o creamos empatía?





















