Waltz with Bashir (Ari Folman, 2008, Israel-Alemania-Francia)

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Waltz with Bashir (Ari Folman, 2008, Israel-Alemania-Francia)

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Waltz with Bashir (Vals con Bashir)
Dir. Ari Folman, Israel, 2008
Conoce de qué va la película y vela online (castellano) ...
https://randomcinema.movie.blog/2020/01/08/waltz-with-bashir/
[También disponible en https://www.filmin.es/pelicula/vals-con-bashir -solo en Europa-]
Vals con Bashir
Waltz with Bashir(2008)
Ari Folman
Second time seeing it. Very heavy, subtitled in spanish
WALTZ WITH BASHIR by ARI FOLMAN
Single lines holding hands with bright shot. Dark and colorful broadcasting to introduce you to the Lebanon war.

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Un vals con Bashir
I need a gun to keep myself from harm
The poor people are burning in the sun
But they ain't got a chance
They ain't got a chance
I need a gun Cos all I do is dance
Cos all I do is... Dance
Dr.Voltaje Recomienda: The Congress [2013].
A menudo un guion fiel a la novela de la que se adapta termina por encerrarse en comparaciones fetichistas y estériles. Aún peor si el guion se aparta apenas del texto original. Ari Folman parece cumplir una elección distinta, hace suya una obra compleja como “El Congreso de Futurología” de Stanisław Lem y la distorsiona, la remodela según su propia vocación mientras mantiene la esencia. Es una buena idea y una elección valiente, si no fuera porque Folman desiste, su tributo a la obra literaria crece con los minutos y termina por sobrecargar el discurso. A diferencia que en “Vals con Bashir” la animación esta vez se le vuelve en contra.
La película se puede dividir en dos partes: el presente live-action y el futuro animado. La escena de apertura es un primer plano sobre Robin Wright que llora, las lágrimas descienden escuchando las palabras fuera de campo de su viejo agente Al. Robin tiene solo 45 años, pero una serie de malas decisiones marcó el final de su carrera. El único modo para escapar del olvido es ceder los derechos de su propia imagen que será digitalizada por la Miramount [hibrido no casual entre Miramax y Paramount] y renunciar a mostrarse en cualquier video. Robin podrá así pagar mejores cuidados para su hijo Aaron y garantizarse una especie de eterna juventud: gracias a la digitalización permanecerá para siempre una actriz poco más que treintañera. Jeff el manager de la Miramount no le deja alternativa, la llegada de las nuevas tecnologías significará la muerte de cada actor que no se adapte al progreso.
La digitalización de Robin es la mejor escena del film, así como la bisagra entre la primera y la segunda parte: sobre el monologo de Al, se modulan las expresiones de la actriz, de la risa a la incomodidad, hasta la desesperación, la computadora sin piedad graba cada mutación y nos sentimos con ella defraudados de la espontaneidad, como violados en lo íntimo y al mismo tiempo culpables por consentir que esto suceda.
Aunque lejana del “Congreso” alrededor del cual nos habíamos acostumbrados a verla gravitar [en “House of Cards”] Robin Wright se demuestra a la altura de sus mejores pruebas. Álgida y frágil al mismo tiempo, todavía joven o envejecida por el maquillaje, se cala perfectamente en el rol de ciencia ficción/drama. Folman es inteligente en transformar al científico futurólogo de Lem en una actriz a la merced de la industria cinematográfica. Y demuestra también ser hábil en sacar lo mejor del cast: todos los actores en carne y hueso cargan la primera parte de la película de intensidad y expectativa, dirigidas hacia lo que el cine y todo lo inducido que gira a su alrededor podrían volverse.
Veinte años después Robin es invitada al congreso [denominado “futurista” en lugar de “de futurología”] organizado por la Miramount-Nagasaki [el binomio se comenta solo] en “Abraham”, una ciudad “animada” en medio del desierto. Comienza la animación y la película pierde progresivamente interés. El futuro es el reino de la – cito textual a Lem – “psicodietética”, que modera, controla las emociones humanas al punto que se vuelve “Ya no es posible dejarse arrastrar por los impulsos espontáneos. Quien así lo hiciera, sería un indecente. Siempre hay que tomar el específico adecuado a las circunstancias.” No solo los actores, sino todos los seres humanos son privados de la propia humanidad y a través de sustancias alucinógenas presentes un poco por todos lados [en el aire, en el agua de la canilla] controlados por una especie de régimen químico. La cúpula y los interiores del imponente palacio donde se desarrolla el Congreso se basan en el “Reich's Great Hall” un proyecto de Hiltler y de su ministro de la defensa Albert Speer. Robin Wright es huésped como testimonial de “la libertad de elección” un compuesto que ofrece a cada uno la posibilidad de transformarse en cualquier otro.
“Abraham” es un calderon pop de actores, dibujos animados, personajes históricos y místicos: Elvis, Michael Jackson, Marylin Monroe, Clint Eastwood, Che Guevara conversando con John Wayne, Bin Laden en el fondo, Frida Khalo, Magritte y Picasso, Buddha y Jesus. Robin cabalga la Bomba como en "Dr. Strangelove", los dientes cegadoramente blancos de Tom Cruise se complacen por las donaciones a la Unicef, Ronald Reagan es meteorólogo de televisión [Lem define así el clibiscito: el clima se establece un mes de antelación mediante una votación general.]. Folman se aproxima a la novela de Lem y abandona el discurso peculiar sobre el cine que parecía haber elegido al principio, Elige la animación para concederse el máximo de la libertad visiva, para exasperar la libertad hasta plegarla en alucinada apariencia. Pero la operación no funciona, la película se vuelve por tramos un ejercicio estético, por tramos se complica en una historia que pierde definitivamente la tensión emotiva y las expectativas en la segunda parte.
“The Congress” abrió la Quinzaine de Cannes, la ambientación es radicalmente diversa de la precedente “Vals con Bashir” pero la película es decididamente más ambiciosa. Folman se apasiona desde pequeño con “El Congreso de Futurología” de Stanislaw Lem [escritor polaco conocido por “Solaris”, adaptada para el cine por Tarkovskij) con los años lo relee y finalmente decide valientemente reinterpretarlo desde el punto de vista de una actriz. El resultado es solo un éxito parcial. En la película faltan el sarcasmo y casi del todo la ironía que contra distinguen la obra de Lem. La nota de suficiencia es entonces un promedio entre la primera y la segunda parte. Folman se deja tomar la mano, la animación la empuja a no contentarse, en lugar en lugar de limitarse al cine y hacerlo reaccionar “químicamente” a la obra de Lem, termina por licuar todo junto: libre albedrío, libertad de la imaginación, derecho a la verdad [o “revisión”] etcétera, etcétera, etcétera.