Y es que recién entraba el año,
tu usando el chaqué gris decoroso de la bienvenida que nos otorgó la ciudad.
Una bicicleta aparcada a media acera y la otra una o tres cuadra más adelante solaparon el frenesà de construir un maravilloso recuerdo.
Una paciente pero breve lección de pedalear y mantener el equilibrio,
no habÃa oportunidad de sostenerme pues por tu cuenta irÃas detrás mÃo.
Con temple, me mostraste medio camino puesto el resto lo tendrÃa que andar yo sola. Me enseñaste a andar contigo detrás mio y fuiste *brújula* cuando yo tuve que ir detrás tuyo.
De vez en cuando te daba por voltear y mostrarme confort en una sonrisa.
Hoy ya no voy detrás tuyo ni tú detrás mÃo. No vas a mi lado y tampoco eres guÃa mÃa entre tanto camino y atajo.
Tengo que andar por mi cuenta y aun asÃ, cariño, espero volverte a encontrar, a una o tres cuadras más adelante.