Ryuunosuke está asustado.
De la nada pasó de estar a punto de morir, a estar siendo guardado en una cajita formada de cartón sobrante de las maquetas.
¿Adónde irá? ¿Lo van a botar afuera? ¿Algun gato decidirá su final?
Y se queda ahí, en la caja, hasta que empieza a moverse.
Puede escuchar como va moviéndose entre ambientes, pasa de escuchar papeles y plumas, al bullicio propio de la ciudad.
Si bien está atrapado, la turbulencia de la caja es mínima, como si estuvieran tratando de darle el mayor confort posible.
Por fin, lo dejan encima de alguna superficie, quieto, y empieza a pensar todas las posibilidades que le esperan a un ratón tras ser capturado...
Repentinamente se abre la caja y es empujado dentro de una jaula plateada.
Observa sus alrededores y... ¿¡Ese es Lord Van Zieks!?
Si alguna vez en su vida se sintió como un ser indefenso es esta. Ya se veía alto cuando era humano, pero esto es ridículo, ¡parece un gigante!
El ratoncito no puede más y simplemente colapsa sobre el metal frío.
¿Qué va a ser de él? ¿Por qué está allí? ¿Cómo acabó con Barok?
Mientras está ensimismado en su espiral de ansiedad, un pequeño trinche empieza a empujar comida a su lado.
Uvas, queso, chocolate, pan, entre otros.
Pequeños trozos de comida que puedan pasar por los barrotes.
Y bueno, no ha comido desde la mañana, envenenado o no, es mejor que morir de hambre...