Hace un par de semanas, contaba hasta los segundos para llegar a esos 28 días tan anhelados. Significaban un nuevo paso, y lo más importante para mí en ese entonces: "un mes sin una transfusión de sangre". Pensaba que mi niña interior estaría orgullosa de mi progreso, de que todo volvería a ser como antes. Los 28 días llegaron, pero las expectativas que tenía no. Lo que al principio fue un logro inmenso, pronto se convirtió en una pesadilla. Hoy, cuatro semanas después, sigo enfrentándola, y probablemente lo haga por un buen rato.
Durante casi un año me enfoqué tanto en esta meta, que olvidé quién era dejando de lado mi condición. Todas las metas que alguna vez tuve para mi vida desaparecieron; lo único importante eran esos 28 días, mi salud, "prosperar" en este aspecto. Pero eso no era salud. Ignoré mis síntomas, mis emociones, no vi las señales. Ni siquiera disfruté de la vida con tal de demostrar que podía ser quien alguna vez fui, aunque tuviera que hacerlo a la fuerza. Me sacrifiqué por un objetivo irrealista, y aquí sigo, enferma.
Cuando eres paciente crónico, el exterior tiende a pensar que, porque esta es nuestra realidad, la aceptamos. Pero no importa cuánto sanes o cuánto lo aceptes, siempre habrá un recordatorio de que nunca serás lo que querías ser. Y eso está bien, porque esa es la verdad que hay que enfrentar, aunque duela. Ahora que lo expreso, me pregunto:¿por qué seguir luchando contra eso? Vivir así es como enfrentar una ola de duelos constantes, duelos que muy pocos logran comprender.
Hoy, seis semanas después, honro esos odiosos 28 días. Porque la vida no empezó ni terminó con ellos. La vida siempre estuvo en esos pequeños momentos de alegría que, juntos, hacían que todo valiera la pena. Sin sacrificios a metas irrealistas. Y siempre estará ahí, en esos momentos. Esa es la cima a la que ahora me dirijo, mientras adapto mis metas a lo que la vida decidió poner en mi camino, a mi realidad. No sé qué es la aceptación, porque el duelo estará conmigo hasta mi último suspiro, aunque a veces duela más que otras.