No éramos.
No éramos una pareja, no lo veía siquiera como un amigo, quizás el mejor término para él sería un “amante”. Se había convertido en aquél en el cual no dejaba de pensar, se estaba convirtiendo en una parte fundamental en mi día a día, se estaba convirtiendo en algo más allá para mi, aunque no fuese un amor correspondido yo quería seguir estando allí, aunque me lastimase, aunque lo viera con alguien más. Podría tratarse de masoquismo, al fin y al cabo nos volvemos adictos a lo menos merecido, no quiero justificar mi gran idiotez de involucrar sentimientos en algo que desde un principio era sólo deseo carnal y placer, creí que después de todo podría deshacerme de los sentimientos, de esos que me atormentan por este gusto hacía un alma totalmente libre, que en algún momento quise que fuera solo para mi. No me permitiría quitarte la libertad de ser quién eres, de ser de todas y de ninguna, porque así eres tú, porque así empezaste a gustarme, porque así es que aprendí a amarte.
-nebulosa-en-colapso
















