Bailemos un vals de amor, una sinfonía rodeados de flores y mariposas, creando sempiternos momentos que quedarán para la posteridad, que llevaremos en la memoria, que podamos llevar en el corazón y que cuando se vuelvan a recordar, el alma sonría y la boca se llene de fragantes perfumes de dicha y alegría.
Demos paso a los sueños de notas musicales, de campos de flores, de ramilletes de alas, de acuarelas volando en nuestro entorno, tomándonos de las manos y en armonía con la música y el amor.
Leregi Renga
















