‘¿Sabes qué hora es, Reese? ¿No me dijiste que tenías un examen mañana?’ le interrogó de inmediato. Y tuvo la intención de recordarle qué tan irresponsable era, pero no tenía derecho, considerando que él también había hecho lo mismo alguna vez. Sujetó uno de los brazos del muchacho para que no perdiera el equilibrio y se dispuso a caminar en dirección a su dormitorio sin preguntarle nada más. Tampoco iba a darle la posibilidad de debatir algo. No sabía la razón exacta, pero comprendía que el alcohol esos días podía ser hasta una medicina, de las malas, claro, pero ayudaba. ‘Vamos, camina, que no te voy cargar hasta la habitación’ le dijo con más calma y un atisbo de algo risueño escondido por ahí. // @reesedov