Tengo 27 años, no he terminado mi carrera, y desde hace tiempo siento el descontento de la gente de mi país. Soy de la generación que llaman “millenial” aquellos que nacieron entre los 80 y el inicio del siglo 21, los jovenes a los que nos cuesta conseguir trabajo debido a que el medio en el que nacimos no es el mismo que les toco a nuestros padres, con mayores retos económicos que crecen con el día a día. Una generación de oportunidades y con la mentalidad de “todo es posible” y de “haz de tu hobby tu trabajo”, cosas que no les tocaron a las generaciones anteriores.
Pero sin importar de que generación sea uno, a todos nos ha afectado la situación de México, y como el país se ve afectado por el mundo. Nos ha tocado enfrentarnos a matones dentro y fuera de nuestras tierras, y lo peor de todo es que quienes deberían defendernos de ellos, los invitan a tomar el té y regalarles pedacitos de las tierras que desde niños, tanto en el himno nacional, como en la segunda fiesta más importante del país, nos han enseñado a defender.
Nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros tatarabuelos, todas las generaciones antes de nosotros recibieron tantos abusos que uno pensaría que ya estamos acostumbrados, pero al igual que ellos, nos seguimos levantando y defendiendonos de aquellos que nos quieren tener solo de esclavos.
La cosa es, y esto es lo que me preocupa. Si sale el presidente, ¿que sigue? ¿ya con eso ganamos y sanseacabó? ¿entra otro merolico vendiendo espejitos que va a defender el peso como un perro y volver a robarnos y defraudarnos? ¿o en verdad vamos a tener un cambio como Juan Pueblo que somos? porque México no solo es el presidente, no solo son los diputados, gobernadores, policia, ejercito, narcos, somos todos. Ellos son mexicanos, y también los burócratas son mexicanos, los estudiantes somos mexicanos, los Godínez, los tortilleros, las señoras del aseo, los mecánicos, los “don” de la tiendita de la esquina, los creativos, artistas, freelancers y startuperos, y todo aquel trabajador inconforme con que le suban el camión y las tortillas, todos somos mexicanos. Y nosotros somos los que cambiamos y llevamos las riendas de México, tanto podemos hacer que los políticos “mártires” se bajen su 10% de salario (lo cual no basta), hasta crear imperios de telecomunicación, revolucionar los medios, ganar premios nobel por cambio climático, literatura o simplemente inventarse un nuevo remedio para la cruda.
Tenemos la voluntad y la habilidad de crear cosas nuevas y cambiar el mundo, como lo hacen algunos que quieren dejar de depender del combustible fósil, así como aquellos que quieren crear nuevas formas de reciclaje. Salvar vidas a través de nuevos tratamientos contra el cáncer usando veneno de alacrán o a través de audífonos que permitan a los ciclistas escuchar y no los atropellen.
Somos más que unos buscapleitos y hay que demostrarlo, trabajando y creando nuevas cosas, innovando y mejorando nuestra economía a través del esfuerzo conjunto, demostrarle al mundo y al enemigo n°1 que tenemos de vecino o presidente que sus pendejadas son solo eso, pendejadas que dice para asustar a la gente y debilitarnos. Porque juntos somos más que Juan Pueblo. Somos México, y así como gritamos cuando la selección le mete gol a la gringa, podemos gritar y esforzarnos demostrando que nuestra economía es la más fuerte del mundo, porque así empezamos, creyéndonoslo, creyéndonos que no era penal, porque no era penal, creyéndonos que tenemos la cocina más rica del mundo porque neta que así es, creyéndonos que tenemos algo único que es el ingenio del mexicano, porque como chingados no si ya lo demostré.
Entonces mi pregunta sigue siendo ¿que sigue?, yo digo que sigue cambiar la forma en que nos vemos, lo que sigue es seguir exigiendo cuentas al gobierno, sigue que el que salga, entre o se quede sepa que no está ahí porque lo puso el compadre, fuimos nosotros y trabaja para nosotros, que sepa que si no lo hace bien va ‘pa fuera. Sigue ser la primer potencia que deja de depender del petróleo. Sigue invertir en cultura, educación y medio ambiente para desarrollar la economía del país. Sigue dejar de estar matándonos y robandonos entre nosotros que se vienen problemas más grandes desde afuera; y hablando de eso, tal vez ya estamos acostumbrados a la ley de Herodes, pero...
¡Que chingue a su madre todo lo demás menos México, porque jodidos ya estamos y solo podemos estar mejor, y ahora vamos a demostrarlo!