Querido Desconocido
28-02-2019 Jueves, Luna menguante, 6:29am.
Querido Desconocido.
Ayer en la clase de Creatividad, el profesor nos hablĂł sobre algunas cosas que me dejaron sumamente perturbada. Nos contĂł sobre los secretos oscuros de internet, y a dĂłnde va la informaciĂłn que supuestamente “borramos” de nuestras computadoras, además de los secretos de los hackers, que son capaces de conseguir millones de dĂłlares solo con unos cuantos clics. Además de millones de cosas atroces, enfermas, y psicĂłpatas que se encuentran en el limbo de internet. Las describiĂł con detalle, pero con el fin de no perturbarte opto por no escribirlas. El asunto es el siguiente: he pasado todo el maldito dĂa desde ayer en la mañana pensando en eso, y preguntándome cĂłmo es que realmente en este mundo pueden existir personas tan desquiciadas y morbosas como para hacer y/o ver ese tipo de cosas. Por dicha razĂłn quiero compartir contigo una informaciĂłn que ha estado en mi cabeza durante un tiempo, es mi teorĂa respecto a la perdiciĂłn del ser humano.
Te cuento. Cuando nacemos lo hacemos con una carga genĂ©tica en nuestro ADN que define nuestro temperamento, sin embargo, es el entorno en el que nos desarrollamos lo que constituye en sĂ nuestro carácter y personalidad. Por tanto, todo lo que vamos viendo y viviendo desde que llegamos al mundo, nos conduce, bajo la interpretaciĂłn que le demos, a un camino y ese es el camino que regirá nuestra existencia. Explico: Cuando yo tenĂa 8 años lancĂ© a una niña desde una casita en parque como de un metro de altura porque querĂa quitarme a mi “novio”. La niña llorĂł, se rompiĂł la piel con las piedrecillas del suelo en la cara, brazos, y piernas. Yo me sentĂ gloriosa al principio, pero despuĂ©s de unos dĂas supe que lo que habĂa hecho estaba mal, habĂa roto una barrera, la de hacerle daño a otro, y mi consciencia me decĂa que no podĂa repetirlo jamás porque si no lo frenaba seguirĂa haciendo cosas por el estilo hasta llegar a ser una persona despiadada que no siente nada al hacer daño a los demás. A los 18 volvĂ a encontrarme con esa persona por cosas de la vida, y le pedĂ disculpas. De esa manera sentĂ que habĂa cerrado un ciclo, y que me habĂa evitado un karma, y recuperado la paz. Esa fue mi posiciĂłn y decisiĂłn ante el tema, ahora, otra persona con otra carga genĂ©tica, y otra madre, otros valores, y otra percepciĂłn habrĂa hecho algo diferente, quizá habrĂa dicho “um, eso no fue gran cosa” y haya seguido haciendo cosas cada vez más graves sin sentirse mal por ello.
ÂżA dĂłnde voy con esto? Pues, todos los seres humanos llegamos aquĂ con 0 experiencias, pero teniendo en mente quĂ© es bueno y quĂ© es malo. Lo que yo llamo “barrera” es esa lĂnea que nos mantiene en un lugar “sano” donde no perturbamos nuestra esencia, no carcomemos nuestra alma ni hacemos nada que perjudique a nadie. Una vez que atravesamos una de ellas, no hay manera de regresar atrás, para hacerlo se necesita un gran uso de la voluntad, e incluso de esa manera las experiencias que ya vivimos pueden detonar de nuevo una acciĂłn que nos haga a travesar la barrera de nuevo. En los animales dichas barreras no existen, porque ellos actĂşan por instinto y no tienen consciencia. En nosotros, en cambio, están para proteger nuestra parte psicolĂłgica. Son las siguientes:
1.      Herirse a uno mismo fĂsicamente: Hacernos daño en la piel es algo que va contra nuestro cerebro, que intenta defendernos de cualquier amenaza. Cuando la amenaza somos nosotros mismo todo se complica, si atravesamos esa barrera ya no sentiremos dolor de la misma manera. Esto solo es necesario si nos salva la vida, y lo que perdemos es menor a lo que ganamos. Ejemplo: Clavarnos un cuchillo para sacar una bala que nos haya herido.
2.      Herir intencionalmente a alguien o algo: Sea fĂsica o mentalmente, es algo que va contra nuestra naturaleza humana. Una vez lo haces, seguirás haciĂ©ndolo solo porque reconoces la sensaciĂłn y piensas que “no es tan malo” aunque sepas que no está bien. Ejemplo de golpear a alguien, hacer bullying. El Ăşnico ejemplo donde se usarĂa para el bien, es en los doctores que tienen que “hacer daño” (cortar, abrir) a otros para un fin mayor. Ellos bloquean la consciencia en la acciĂłn con el respaldo de que es para algo bueno.
3.      Sexo: Si ya has tenido sexo, y sabes lo que es, probablemente lo hagas por el resto de tu vida. Ya no te dará pena ver a nadie desnudo, ni tocarlo, o exhibirte, aunque sientas en lo profundo de tu ser que no está del todo bien. Es extraño, Âżno? Sin embargo, sin ello no podemos reproducirnos. Esta barrera deriva en tener sexo sin sentimientos, que puede derivar en sexo en grupo, o sexo con personas de tu mismo sexo que, debido a los “patrones sociales” nos pintan como algo malo, claro que cuando una persona es homosexual esta barrera no aplica mucho. Esto es muy comĂşn en la actuaciĂłn, y sin embargo, ahĂ no llegan a tener sexo puro. La pornografĂa ya no serĂa actuaciĂłn, sino una excusa para tener sexo.
4.      Consumir drogas: Si te atreviste a probar cualquier tipo de sustancia capaz de alterar tu equilibrio psĂquico-emocional, ya cruzaste esta barrera. Y hacer que no vuelvas a querer experimentar ninguna sustancia es casi imposible, porque, repito, ya sabes que “no es tan malo”, creer que tienes el control sobre ello es precisamente lo que te engaña y hace que lo pierdas. He conocido muchos adictos que siempre dicen “puedo dejarlo cuando yo quiera” y nunca quieren, o cuando quieren resisten solo unos meses y vuelven a hacerlo porque “ya pudieron dejarlo”, y no ven que se están mintiendo a ellos mismos. AquĂ ni los medicamentos antidepresivos son excusa, segĂşn yo no hay justificaciĂłn para ninguna droga.
5.      Asesinar: Quitarle la vida a alguien o a algĂşn animal va contra la naturaleza humana y fragmenta el alma. Incluso haciendo uso de tu voluntad para no repetirlo jamás, ese recuerdo estará contigo por siempre y puede detonarse en cualquier momento de nuevo. Es el peor derivado de Herir intencionalmente. La Ăşnica excepciĂłn serĂa para salvar tu vida, si esa persona te agrede primero, y aun asĂ ya habrĂas carcomido parte de ti.
Lo que tienen en comĂşn estas acciones, es que bloquean la consciencia. Ponen al ser humano que las ejecuta en una especie de trance donde no hay emociones, no hay reguladores de conducta y se borran todos los lĂmites que nos protegen emocionalmente. La psicopatĂa, precisamente, es la patologĂa que describe esta situaciĂłn, el no sentir nada ante actos que son dañinos para nuestra salud mental.
Me encantarĂa saber quĂ© opinas tĂş al respecto.












