Lo complejo de amarse, es tan difícil entrar en crisis con el espejo y el temperamento. Cómo lograr amarse con los defectos y su perfección. En medio del amor propio y las inseguridades todo se cae, no hay edificios, no hay formas, no hay estética, no hay agua ni naturaleza solo estoy yo, decidir entre el sometimiento del cuerpo y dejarlo libre. ¿Pero no soy mi cuerpo? Soy mi cuerpo, soy las estrías, soy la grasa, las manos hinchadas, la división entre mi pubis y mi panza, soy esos muslos gordos y los pies redondos, soy mi cabello maltratado y los barros de mi cara, soy grotesca, mi estética tan mía que muchos deciden llamar bella, tantos defectos, tanto yo, tantas palabras hirientes a mi cuerpo, a mí. Tanto de todo que no puedo controlar. ¿Se puede controlar esto? Puedo controlar mi amor propio, puedo medirlo, puedo asimilarlo puedo hacer lo que quiera con él, puedo mantener una relación de odio con él o es que acaso no es amor propio, será odio propio entonces porque no puedo mantener una conversación con esas voces internas sin recalcar cada uno de mis errores, como si cada cosa que hiciera estuviera condicionada por ellas. Cada voz atenta contra mí, como si no pudiera hacer algo bien, cada movimiento.
Pero existen esas lagunas, en donde no soy yo, donde soy una mujer delgada, alta y no tengo a nadie a mi lado. Donde no me someto a la crítica de mis voces, a la crítica de esos ángeles perfectos que me juzgan desde el cielo. Pero al mismo tiempo no quiero dejar de ser esto que me envuelve, no quiero levantarme el día de mi cita con la muerte pensando en lo poco que me ame en lo poco que pude ver mi estética y juzgarla bella. Pero soy bella, tengo manos fuertes y protectoras, tengo piernas duras para caminar en esta tierra, mi estómago con grasa y cicatrices, mi cara tan redonda, mi cabello agrio. No puedo ser diferente a lo que es mi cuerpo ni a lo que pienso, no puedo soltarme de todo eso, ni es una atadura ni una prisión es la burbuja que en la que habito, no quiero dejarla, es mi casa, lo que soy es mi hogar. No necesito a alguien que me ofrezca una casa para dos, quiero una casa mía, mía tan solo mía, como mi cuerpo, como mis labios, como mi olor y mis cicatrices. Mía, soy tan mía que le duele al mundo que sea tan egoísta, le duele a los hombres que me ven en la calle, le duele a mi familia les duele que sea tan mía y que necesite tan poco afecto más que el mío.
Como si amarme es una responsabilidad impuesta, pero odiarme es una decisión propia. Pero me odio ¿no? Me amo ¿no? Estoy en medio del amarme y odiarme, todo el tiempo, todo el día, me consume, me come, me escupe y vuelvo a regresar a la boca de la ansiedad esperando por más, esperando que me vuelva a hacer tormenta.
Algún día ya no me dolerás, tu nombre se va a apagar. Te voy a ver directo a los ojos con las fauces abiertas,ya no me introduciré esperando el ataque de pánico. Cuando mi miedo cese, cuando pueda tocarte sin temerle a su rechazo.






