MAYBE IT´S THE TIME TO MEET ME.
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고통, 애정, 불행의 냄새를 멀리서 알 수 있는 세계에 오신 것을 환영합니다. 당신은 나와 함께 고통에 초대. [ #PSC00 // #RED_TEMPTATION is CIARA]
Ciara, ¿nombre curioso quizás? No tiene significado alguno, a muchos le recuerdan a tiara, como si fuera el de una corona real, pero se puede decir que esta mujer de realeza no tiene la mínima pizca, es más, es perteneciente a una de las plebes más pobres que pueden existir, sin embargo es cierto que ha hecho todo lo posible para poder sobrevivir en ella, hasta incluso prostituirse. De alguna manera hay que ganarse el dinero, así comentaban entre sus amigas. La lujuria se paga, y si se debe arrastrar por ello, la morena era la adecuada.
Era cierto que no aparentaba esa maldad interna, más bien era como un bollito de pan que estaba recién salido del horno, y que luchaba por su futuro como alguien más, pero claro tenía ese pedacito oscuro que lo sacaba a relucir cuando alguna injusticia aparecía delante suya, así que, no tenía pérdida de ovarios cuando un cabronazo se metía en dónde no debía, cortar huevos era lo que más le encantaba.
Por supuesto que no era tan desafortunada, una hada madrina apareció en la muerte de su madre en forma de carta, diciendo que era descendiente de una familia súper poderosa. En su mente solo cabían las palabras de "patrañas" y "mentiras" en gran color negro y en mayúscula. Pero, ¿y si una parte no era totalmente falsa? Quiso comprobarlo por su propio pie, acercarse a esa dirección que estaba cerca de dónde se encontraba, el límite entre el dinero y la pobreza, ahí mismo. Timbró, las grandes puertas de metal se abrieron y sorprendieron a la muchacha, dejándola sin decir ni una sola verba.
Ahí se adentró a ese mundo nuevo y fascinante, observando que había una doble suya a su lado. La dejó boquiabierta, ¿quién cojones era esa chica que tenía su mismo rostro? Bienvenido al club de las gemelas, pensó para si misma.
— Bienvenida a casa, hermanita. Te hemos estado esperando impaciente. — decía la morena de pelo rizado, con una sonrisa que despertaba algún que otro dolor de muelas a la que se encontraba delante. No lo decía con sinceridad, más bien, acababa de entrar a la boca del lobo, pero Ciara no tenía miedo. Al fin y al cabo, era como ella, ¿no?















