¿A quién predicamos realmente?
¿Conocen la historia del diablo y el caballo, el burro y el diablo, etc.? (tiene distintas versiones, pero el mensaje es el mismo):
Había un caballo atado, vino un demonio y lo soltó: el caballo se metió a la finca de unos campesinos y comenzó a comerse la siembra, el dueño de la finca tomó su rifle y mató al caballo; entonces el dueño del caballo, tomó su rifle y mató al dueño da la finca, la mujer del dueño de la finca, mató al dueño del caballo; entonces el hijo del dueño del caballo mató a la mujer; los vecinos enardecidos mataron al muchacho y quemaron su casa; entonces le preguntaron al demonio: ¿por qué hiciste a todos eso? y el demonio respondió, yo sólo solté el caballo.
“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” – Mateo 15:18-19 (RVR1960)
El diablo nos tienta, nos da el empujón, pero el qué hacemos en esa situación va en NOSOTROS, y depende de lo que abunde en nuestro corazón. Dejemos de echarle la culpa al diablo por nuestros pecados, porque así de igual forma le estamos dando autoridad sobre nosotros… hermanos, esto no tiene que ser así.
“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia* es atraído y seducido.” – Santiago 1:14 (RVR1960).
“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” – Proverbios 28:13 (RVR 1960)
Como hijos de Dios, solo Dios puede tener autoridad sobre nosotros, y para esto a Él debemos servir. Veamos qué hay realmente en nuestros corazones y si estamos siendo realmente un reflejo de Cristo, pidámosle a Dios que traiga a luz todo lo en lo que estemos mal y no nos hayamos dado cuenta, busquemos más de Él, Su guía, y que sea Su Santo Espíritu lo que abunde en nuestros corazones.
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” – 1 Corintios 10:13 (RVR 1960)
“Someteos, pues a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” – Santiago 4:7 (RVR 1960)
Nuestros frutos serán el resultado de lo que realmente hay en nosotros, y darán testimonio de ello. (Mateo 7:16 RVR1960: “Por sus frutos los conoceréis. […]”) Predicamos a Cristo con nuestra boca, pero ¿A quién predicamos con nuestra actitud, acciones, etc.?
Dijo una vez un Pastor: “Hay que predicar el Evangelio, y si es necesario, hay que usar palabras…”. No seamos cristianos de la boca para afuera, vivamos el Evangelio, porque nuestras actitudes dicen más que nuestras palabras.
*concupiscencia: Deseo de bienes materiales o terrenos, en especial deseo sexual exacerbado o desordenado. En la Biblia se interpreta como el deseo perverso, de algo prohibido por Dios.