Un "complot"
Fuera cual fuera el día o momento que estuviera con ella, era maravilloso. Pero al parecer los jueves y viernes tenían una especia de “complot” con nuestra relación, pues resultaban ciertamente días aun más mágicos y hermosos. El viernes pasado no fue la excepción. Mi día anterior había sido “pesado” o “malo” hasta cierto punto, y cometí la gran estupidez de estar serio con ella, cuando ella no tenia nada que ver. Pero a pesar de que ella notó mi malestar, siempre sabe como sacar una sonrisa de mi rostro, y me mostró un fragmento de la descripción que me estaba haciendo ya hace un par de semanas. Para variar, me dejó sin palabras, y las lágrimas estuvieron cerca de brotar de mis ojos. Para mi buena suerte, decidió no entrar a un par de clases (tendríamos que entrar a todas y echarle ganas, pero es imposible no estar a su lado) y estuve mas tiempo con ella. Tuve la idea de ir a tomar un café a su lado y charlar con ella un rato. No quería decirle a donde iríamos, era un simple capricho, y en el momento que jugábamos como niños, vi a dos amigos que iban al mismo lugar que nosotros y pensé que seria una buena idea ir los 4 juntos. Al llegar al café, de inmediato notas cuando te agrada un ambiente, y era el caso de este “Cielito Lindo Café”. Era un lugar estilo grunge de los 70’s u 80’s con paredes en tonos de café y azul. Había mesas con sillas rústicas, unos sillones pequeños y una barra. Logramos obtener una mesa cerca de la caja, y mientras mi chica tomaba asiento con mi amigo, yo me dirigí a la caja con otra amiga. Yo charlaba con ella, pero para ser sincero, no presté mucha atención en su conversación, pues observaba con detalle a la chica de la mesa. Era hermosa, y me gusta verla al desenvolverse con mi amigo. Compramos unos frapuccinos de sabores diversos y nos sentamos a tomarlos. La platica se desarrollaba entre los 4, pero yo solamente prestaba atención a nuestras manos entrelazadas, y a sus expresiones faciales al reír o dirigir la palabra. Después de una hora y pedazo, terminamos y nos dirigimos a la escuela. Pasamos al baño y después se me vino a la mente la idea de robarme a mi chica un rato al lugar donde comenzamos a salir. Ahí hablamos más tiempo acerca de nosotros y el cariño que existe en nuestra relación. Hablar de eso me enchina la piel y me hace feliz. Me hace recordar momentos a su lado. Yo tenía que hacerme un certificado medico para un torneo de tkd, así que fuimos a hacérmelo. En el primer consultorio al que fuimos no nos atendieron, pues estaban en un procedimiento complejo y tuvimos que caminar a otro. El camino resulto más largo de lo que pensé, pero en el camino vimos algo que me hizo divagar de una manera que no me había ocurrido antes: unas cocinas. Y quizás te preguntes ¿que tienen de especial unas cocinas? Pues la respuesta no radica en el objeto en si, sino mas bien en la idea de que esa cocina estuviera en nuestra casa, viviendo juntos, cocinando juntos, almorzando juntos. Después de unos minutos de divagar, proseguimos con el viaje al consultorio. Al llegar había un par de personas antes de nosotros, y tomamos asiento. Pero corrimos con suerte, porque minutos después de haber llegado, comenzó a llegar y llegar gente. Se llenaron los asientos e incluso había gente de pie esperando pasar con el médico. Yo “bromeaba” con ella acerca de que estuviera embarazada, e íbamos al control de embarazo. Y el “bromeaba” lo pongo entre comillas, porque de nuevo divague en el momento que de verdad fuéramos a ser padres. Un hermoso hijo con los ojos de ella, su sonrisa y expresiones, es lo que mas deseo en esta vida. Tener hijos no me haría feliz, pero que ella fuera la madre, si me haría dichoso. Terminamos el certificado y teníamos que regresar a la escuela a dejar los papeles para este torneo, pero antes teníamos que comer, pues ya hacia hambre. Una torta fue nuestra elección, pero vi en la calle un anuncio referente a un trabajo, así que marqué y concerté una cita para el lunes a las 4. Llegamos a la escuela ya con la comida en mano y nos sentamos en la cafetería a disfrutarla. Al finalizar el almuerzo nos dirigimos a darle los papeles al encargado de recogerlos, y nos quedamos a ver el final del entrenamiento. Aparte teníamos que quedarnos pues ella me debía un striptease, pues ya le había contado dos de las 4 cosas que había divagado un día antes. Estuvimos acostados en una colchoneta un tiempo, esperando que se fueran los demás para que ella bailase. Pero nos terminó sacando el personal de intendencia, y a pesar que regresamos y “bailó” un poco, no se pudo hacer como hubiéramos deseado. Regresamos a la cafetería y le conté las otras dos que me faltaban. Lloré como un bebé. No eran lágrimas de tristeza ni mucho menos, sino de orgullo, felicidad y cariño. Este momento se prolongó mucho y se hizo tarde para ir a mi entrenamiento, pero aun era buena hora para llegar al suyo. Había trafico y apenas llegamos a tiempo. Pero personal de seguridad nos comento que no habría entrenamiento. No se si fuera bueno o malo, lo único que sabia es que estaría aun mas tiempo al lado del amor de mi vida, la chica que me hace ver lo hermoso del mundo, de la vida. Esperamos 30 minutos mas a ver si llegaba el profesor, pero no fue así. Y ella, que me conoce perfectamente, tuvo la acertada decisión de invitarme un café. La señora que atendía era amable y buena gente, y el café que nos preparó estaba exquisito. Comimos una rebanada de pastel imposible y un churro. Ella un café de vainilla y yo uno de amareto. Al mismo tiempo que cenábamos, veíamos con atención a unas niñas jugando y seguíamos divagando en nuestros hijos, una familia juntos. Cuando acabamos la comida, salimos por un cigarrillo y lo poco que aun nos sobraba de café. Salir con ella en la noche y sentir su abrazo en el frío y obscuridad del cielo me hace volar y detiene el tiempo. Solo existimos ella y yo. Para finalizar nuestro día, tomamos asiento en las escaleras al aire el libre y charlabamos de nuestra relación. Que pensábamos de la manera en la que la llevábamos y ella me comentó los miedos que le asechan. Me agrado que lo dijera, pues demuestra la confianza que me brinda para hablar de eso. Terminamos el día con un beso. Uno de esos que te arrancan el alma.














