Pude dejarte ir, como dejé ir a todos los amores fugaces que tuve durante los años posteriores. Pude ver el vacÃo de tu cuerpo sobre el colchón y sentir el olor de tu perfume aún en las sábanas, pero parece que algo ha cambiado. Tal vez lo único que necesitaba era el calor de tus manos o sentir por última vez el roce de tu barba sobre mi cuello. Extraño las tardes de motel contigo y que al final del dÃa tomaras mi mano mientras conducÃas. No lo sé, tal vez solo estoy intentando ahogarme en otro en otro cuerpo, en otro recuerdo.











