Es febrero y mi amor está en otro estado
Por José Olivarez
Así que, cuando camino por la calle, tomo la mano del viento. Hay una chimenea tosiendo más adelante y un cielo tan dulce, que casi podría saborearlo. Un gato se aleja de mí y dos ojos amarillos se vuelven cuatro: así como así, soy la criatura más solitaria de la cuadra. Pronto las farolas cobrarán vida y los sets de televisión se iluminarán con blues. Quédate conmigo. Mientras el cielo aún es dorado sostén la escalera para que pueda subir y, desde el más alto peldaño, pueda raspar una llovizna de luz para vestirla alrededor de mi cuello. Solo es la estrella que sigo. En amor y soledad: solo es el hogar con el brillo más cálido.













