Comparto uno de mis fics de Yellowjackets que tengo en AO3, espero sea de su agrado.
Misty es recompensada por ser parte fundamental de las Yellowjackets.
La chica que NUNCA pidió nada recibirá lo que SIEMPRE quiso... Y algo más
Mi primer relato con carga positiva y es para la psicópata favorita de TODO fan de las Yellowjackets.
Relato de un solo capítulo, pero que podría tener una saga de temática parecida.
(See the end of the work for more notes.)
Todos los días parecían iguales en el bosque.
Había días incluso más pesados y difíciles de sobrellevar. Cuando eran heridas, las chicas siempre dependían de los pocos conocimientos, pero mucho entusiasmo de la extraña Misty.
Pero no todas reconocían la importancia de esta pequeña de cabello enrulado y lentes para sus vidas.
En realidad habían quienes la menospreciaban y disfrutaban haciéndola sentir ajena a las demás.
Van siempre la tenía como objeto de sus bromas y desde que Crystal había desaparecido las pocas veces donde le dirigían la palabra fuera de las emergencias médicas era para indicarle sus obligaciones para el día o en ocasiones la semana. Lottie la trataba como una sirvienta torpe a la cual no se le necesitaba dar las gracias o pedir su opinión, pero la peor era la nueva reina.
Shauna Shipman había recibido la atención más predispuesta y cariñosa por parte de Misty cuando tuvo su parto, pero a partir de allí su comportamiento fue degradando a una mezcla de odio al mundo y desprecio especial por las personas, y en ese escenario Misty era un objetivo fácil para sus desquites con la vida. Desde empujarla al verla pasar hasta racionarle la comida aduciendo que como era muy pequeña e inútil no merecía la misma cantidad que las demás.
Pero durante los pocos momentos donde realizaban alguna actividad divertida eran los peores, Shauna imponía a Misty como parte servil de las actividades alegando que ella NO ERA una Yellowyacket real, por lo cual solamente debía seguir con su papel de ayudante y preparar las actividades y luego limpiar.
Misty no era feliz, sus pocos momentos de alegría venían de contemplar las plantas que encontraba en el bosque, sentirse útil cuando la necesitaban para algo, pero sobretodo cuando veía a esa rubía con chaqueta de cuero volver de la cacería.
Misty amaba a Nat desde antes de ingresar como ayudante en el equipo, la veía en las gradas fumando un cigarrillo y luego recogía las colillas. Tenía una colección de frascos en su cuarto. ¿los habrá encontrado su mamá?.
Pero en el bosque Nat parecía siempre deprimida, más desde perder el reinado ante Shauna y sentirse relegada, y si de algo sabía Misty era sentirse así.
Entonces llegó un día durante una semana de buen clima. Mari, quién pese a su actitud algo insoportable era junto a Van las que intentaban mantener ciertas actividades relacionadas con la civilización mencionó como debían estar cerca de febrero y que deberían celebrarlo.
Pese a la renuencia de Shauna, Lottie le aconsejó permitir a las chicas agradecer al bosque por su amistad con ellas. Van insistió en celebrar su amor por Tai, y así fue como se decidió realizar una celebración.
Van y Mari empezaron a planear como realizar la actividad. Van sugirió que para ese momento ya habían pasado más de un año juntas y no solo Tai y ella eran las únicas teniendo sexo ni atraídas entre ellas. Mari intentó negar el tema, pero sabía que Shauna tenía algo retorcido y violento con Melissa y posiblemente lo había tenido con Jackie.
Van le recordó como sufrió Lottie con el intento heroico de Laura Lee y sabían que aun dormía ciertas noches con su vestido blanco. Además sabían como Robyn y Gen en ocasiones se desaparecían en el bosque por la noche y volvían llenas de hojas en su ropa.
Mari aceptó la premisa de como la lejanía y soledad había puesto a muchas de las chicas en estado vulnerable, por lo cual acordaron que dentro de las actividades habría regalos secretos a las chicas que cada quién eligiera, ya sea por amistad, camaradería o algo más.
Al anunciarlo, todas estuvieron de acuerdo. Lottie preguntó si eso incluía a quienes ahora las cuidaban desde el bosque, generando una ola de apoyo y ternura por parte de todas, incluida Shauna quién seguramente preferirá entregar una ofrenda a Jackie en lugar de mostrar algún tipo de afecto por Melissa. Incluso dio una palmada afectuosa en el hombro de Lottie aprobando su sugerencia.
Misty se emocionó pensando en tener una oportunidad de mostrarle a Nat sus sentimientos sin ser vista rara, pero inmediatamente fue atropellada por Shauna.
Shauna: Misty, tu participación en este evento será asistir en conseguir lo que necesiten las miembros del equipo para sus ofrendas y regalos, sabemos que nadie te daría nada de todos modos. El trabajo extra te permitirá aceptarlo mejor.
Nadie se atrevió a contradecirla, el rifle en su espalda, el cuchillo en su cintura y su rostro inexpresivo nuevamente les daba una idea de las posibles consecuencias de hacerlo.
Misty asintió intentando ocultar sus lágrimas próximas a brotar y ahogando un lamento anunció que estaría en su cabaña separando posibles materiales y allí podían buscarla.
Los días fueron más alegres de lo esperado, excepto para Misty, confirmaba con una mezcla de envidia y tristeza como todas pasaron para pedirle cosas, lo cual le hizo entender cuanta confianza y cariño había entre las chicas, también le mostró como Shauna tenía razón y ella no era parte de eso.
Pese a sentirse triste seguía intentando armar algo para Nat, llevaba meses secando hojas que funcionarían como tabaco y las acababa de lograr enrollar en unos 10 cigarrillos tipo habanos, a los cuales les había sumado ciertos sabores de frutas del bosque y plantas medicinales.
Nat no se había acercado a su cabaña, seguramente si pensaba darle algo a Travis no necesitaba ayuda de Misty, era claro que al ser la única con novio, o lo que sea que fueran, solo necesitaba mostrar su perfecto cuerpo con ese sostén rojo tan sexi para demostrarle cualquier sentimiento por él, y sería un completo idiota Travis si no sabe como recibir y disfrutar ese regalo.
Mari había ido acompañando a varias de las chicas dándoles sugerencias, pero ella misma no había pedido nada, aunque Misty sabía que Akilah le daría una crema elaborada con un par de plantas y moras silvestres.
Shauna la había tenido todas las noches haciéndola zurcir ropa vieja de Jackie, una camiseta corta escotada con el apellido Taylor en la espalda para uso de Melissa (lo cual le parecía enfermizo) y la chaqueta de Jackie con un corazón con el 69 entrelazado, recordando sus números de camiseta del equipo (lo cual le pareció triste). Pero siempre le recordaba la ¨suerte¨ de Misty de no participar en esos eventos.
Misty se quedaba dormida llorando cada noche, y Mari la oía porque compartían la cabaña.
Llegó el día y durante la mañana entregó lo faltante de los regalos a quienes aun faltaba por darles cosas para sus regalos u ofrendas.
Lottie dirigió una oración por las almas del bosque y el amor entregado al mismo. Vestía otro vestido de Laura Lee con partes decoradas con símbolos extraños pintados con algo parecido a sangre. Fue romántico y aterrador a la vez, tal como era Lottie después de la muerte de su amada.
Durante el resto del día las chicas desaparecían y aparecían con regalos encontrados en sus cabañas o sitios donde las demás sabían iban a encontrarlos.
Todas terminaron el día con por lo menos una muestra de cariño, incluso el tributo de Shauna a Jackie fue conmovedor al mostrar la chaqueta y usarla durante la cena.
Misty no recibió nada, como hizo notar Shauna en cuanto recogía los tributos dejados para ella por parte de Melissa, Robyn y Gen, los cuales prácticamente despreció excepto por un tipo de correa entregada por Melissa y la cual sujetó a su propio cuello después de ponerse la camiseta dada por Shauna. Eso acababa oficialmente la noche porque todas entendían lo peligroso que era interrumpir cuando la reina decidía estar con su amante, y más en un día donde el recuerdo de Jackie era más vivo.
Tai y Van al ser la pareja oficial del grupo dieron el paso a su cabaña y de allí las siguieron las demás, ya sea juntas o por separado.
Misty se quedó recogiendo todo, después de todo, nadie la había considerado en todo el día como parte del evento.
Una vez terminada la limpieza y profundamente sorprendida por la cantidad de gritos provenientes de la cabaña de Shauna donde exigía a Melissa llamarla Shipman mientras se oían golpes secos y lamentos ahogados.
Al llegar a su cabaña se sorprendió de no ver a Mari, quizás se fue a caminar un rato para evitar los ruidos de Shauna. Se preguntó si Nat habrá adivinado quién le hizo el regalo.
No importaba, de todas maneras no pasaría de eso. O eso creía. Se quitó los lentes y después de llorar un poco se quedó dormida.
Soñaba con Nat, como casi cada noche, con que la veía, la saludaba y le mostraba algo de simpatía. A veces se permitía soñar con besarla, nunca había besado a nadie, pero imaginaba el sabor de Nat, mezcla de cigarrillo, vodka y chicle, aunque llevaran meses sin probar nada de eso.
Pero este sueño estaba diferente. Sentía la mano de Nat acariciando su frente, y sentía ese olor del tabaco armado por Misty y regalado a Nat ese día. Y la escuchó diciendo gracias, lo cual le hizo tener un orgasmo que esperaba solo haya sido en su sueño. Pero no lo era.
Mari: Te dije que era ruidosa, siempre te dedica unos orgasmos bien sonoros.
Misty se levanta atemorizada, no puede ser verdad, no puede estar Nat frente a ella, no puede haberla oído tener un orgasmo pensando en ella, y además nombrándola.
Además no es la primera vez en pasar, Mari la oyó otras veces, y se lo contó a Nat. Preferiría estar muerta en ese momento.
Misty: yo, yo, esataba soñando, por favor Nat, no le digas a nadie, ya me odian y si me creen una pervertida no podré soportarlo. Te prometo no volver a hacerlo. No me quiero sentir más sola.
La risa de Nat desapareció en el acto. Se acercó a la niña asustada y le movió un poco el cabello para ver sus ojos llorosos.
Nat: Tranquila Misty, no te sientas así. No diremos nada que no quieras, no haremos nada que no quieras, pero esperamos aceptes nuestro regalo.
Misty las vió a ambas y seguía sin entender, seguía nerviosa y a la expectativa, pero Nat estaba allí y le hablaba, eso era algo inimaginable, aunque lo soñara a diario.
Pero la cosa fue escalando cuando Nat se acercó más a ella y volvió a acariciarla, ahora su cara.
Nat: Sin lentes te ves todavía más tierna. Hasta me hace dudar de darte tu regalo.
Mari: No seas cruel, se lo ha ganado, además prometiste dejarme ver.
Misty estaba más confundida, pero el toque de Nat en su rostro le robaba toda su atención, hasta el momento cuando el toque se hizo más hacia abajo.
Nat: Está bien, tienes razón, además es San Valentín y merece ser recompensada.
Antes de poder pedir una explicación, Misty sintió acercarse a Nat y robarle su primer beso.
Fue mejor de lo soñado, el sabor de ese tabaco regalado por ella misma estaba allí, pero el sabor de Nat era mucho más poderoso, era fuego vivo, era la sangre de la cacería, era el bosque enjaulado en sus labios, era su propio cielo, y no se atrevía a respirar por miedo a perderse algo de ese sabor.
Nat se retiró de sus labios permitiendo a Misty volver a recobrar el aliento. La miró y dibujó una sonrisa para ella mientras pasaba sus dedos por los labios de la aun sorprendida muchacha inexperta.
Misty no sabía si seguía soñando, aunque era imposible, en sus sueños no estaría Mari, ni oiría a lo lejos los lamentos de Melissa ni los insultos de Shauna, además ese sabor en sus labios no podría imaginarlo nunca, esto era real, sea lo que fuere.
Nat: Bueno, es momento de seguir con tu regalo si estás de acuerdo.
Y volvió a acercarse a la aun temblorosa chica mientras le ponía una mano en su muslo tanteando hasta donde llegaba la mancha de humedad provocada por ella. Misty enseguida dio un salto para atrás aunque no logró moverse mucho.
Misty: Lo siento, no deberías ver esto, verme así. ¿Me limpio?.
Fue tan tierno y a la vez tan chistoso, pero evitó reírse y simplemente volvió a besarla.
Misty volvió a derretirse y a dejar de respirar mientras la lengua de Nat navegaba en su boca, no sabía donde poner las manos, pero sentía las de su amante, ahora lo era en realidad y no solo en sus fantasías, volvían a tocar su calentador humedecido. Se dejaba hacer, lo hermoso de ese beso y esos tocamientos superaban ampliamente la vergüenza, incluso sabiendo a Mari viéndolas.
Nat volvió a detenerse al notar la falta de aire de Misty.
Nat: Debes mejorar en eso, no vas a morirte en medio de un beso. Pero por ahora avancemos a algo más entretenido. Dijo mientras se retiraba la chaqueta y se veían sus delgados y pálidos brazos acercarse a la emocionada pequeña.
Retiró ese abrigo ancho y lanudo con un pintoresco gato cubriendo su frente y quedó maravillada con lo descubierto.
La camiseta de Misty estaba empapada de sudor por las emociones vividas en los últimos minutos. Al no llevar sostén, se lo había retirado para dormir, sus pechos bien proporcionados estaban prácticamente visibles al quedar pegados a la tela desgastada.
La mirada de Nat pasó de intrigada a voraz, imaginando el uso a darle a ese descubrimiento tan agradable y un gemido de Mari les recordó no estar solas.
Misty intentó cubrir su pecho con sus brazos, pero rápidamente Nat lo impidió.
Nat: No te cubras, eres perfecta, debes retirar esa camiseta, está empapada y puedes enfermarte.
Y sin esperar respuesta procedió a retirar la camiseta de la pequeña dejando al descubierto esos perfectos pechos, más grandes que los propios y los de Mari en comparación al cuerpo y tamaño de las tres. Misty intentó cubrirlos, pero recibió un nuevo beso donde se sumaron las manos de Nat acariciando su pecho izquierdo y la barbilla para mantener firme la posición de Misty.
Misty sintió una descarga eléctrica en su pezón al ser apretado por Nat y soltó un suspiro que le devolvió la respiración. Perfecto, ahora sabemos cómo hacerte respirar y evitar te desmalles.
Nat cambió la posición de sus manos para ahora acariciar el otro pecho de Misty mientras seguía besándola, Misty empezaba a corresponder los besos y a sentirse más liberada.
Está pasando, Nat me ama tanto como yo a ella, me desea, me toma mejor a mis sueños más pasionales y me mira y le gusto, en serio le gusto. No podría ser más feliz.
Pero se equivocaba, sí podrá ser más feliz, y lo descubre cuando las manos de Nat bajan a su calentador y empiezan a retirarlo. La vergüenza de su humedad pasa a un segundo plano, en especial porque ahora está mucho más mojada y esa prenda es solo un impedimento para lo que en verdad desea.
Siente a Nat presionando para hacerla acostar, ella lo hace y así facilita ser despojada de su calentador totalmente encharcado y de su ropa interior en iguales condiciones.
Nat me tiene desnuda, y toca mi cuerpo, ojalá le guste, ojalá lo disfrute, permitiría que me coma toda si ella lo quisiera, no imagino una mejor forma de morir.
Pero eso no pasa, Nat se detiene a contemplar el cuerpo de Misty, es tan compacto y perfectamente proporcionado. Tiembla como pidiendo algo desconocido pero anhelado, y ella está dispuesta a dárselo.
Empieza a besar su cuello, mientras acacicia sus pechos, estómago y costillas. Los gemidos de Misty intentan ser contenidos mordiéndose las manos, pero Nat le retira los brazos hacia un lado de su cuerpo, debe gemir, debe permitirse disfrutar, y se lo dice con un susurro en la oreja seguido de una fuerte succión en la misma.
De allí en más fue una sinfonía de gemidos y sollozos de Misty ante cada beso, lamida y caricia de Nat a su cuerpo. Decía el nombre de su amante con voz cortada como temiendo se le gaste y la afloje, aunque eso no iba a pasar.
Y llegó a la entrepierna, aspiró fuerte de la misma, lo cual hizo vibrar mucho a Misty, causándole un nuevo orgasmo, presenciado en primera fila por Nat, quién decidió ayudarla soltando una bocanada de aire sobre sus muslos durante la corrida, ocasionando un nuevo orgasmo, a los cuales siguieron cinco más mientras Nat introducía un par de dedos dentro de Misty, sin atravesar su himen todavía, y lamía su clítoris.
Por un tuvo miedo de alterar a las otras cabañas, por lo cual le hizo una seña a Mari, quien rápidamente entendió y se acercó a ellas.
Misty estaba perdida en los goces más placenteros experimentados en su vida cuando sintió unos nuevos labios rodeando los suyos y una nueva lengua irrumpiendo en su boca. Debía ser Mari, lo cual confirmó al abrir los ojos, pero antes de poder pensar como actuar sintió una nueva oleada de placer producto de una nueva succión de su clítoris por parte de Nat, lo cual le hizo emitir un gemido descontrolado directamente en la garganta de Mari.
Allí entendió cuan efectivo resultaba eso para amortiguar el sonido sin bajar el placer, lo incrementaba.
Esa nueva boca, esos nuevos labios, esa nueva lengua, ese nuevo sabor. No era Nat, ese sabor será SIEMPRE único, pero era agradable y muy sensual. Definitivamente Mari sabía cómo usar su lengua y devoró cada gemido de Misty como si estuviera hambrienta de más.
Y lo estaba. Mari nunca se sintió particularmente atraída por Misty o por ninguna mujer, pero lo hablado con Van le hizo pensar en su propia soledad y sus propias necesidades. Entonces cuando habló con Nat sobre los sueños húmedos de Misty con ella y recibió el pedido de la ex reina de seguirle informando sobre los mismos, se mantuvo disfrutando esa trasgresión de información lésbica. Con el pasar de los días Nat decidió compensar a Misty por la forma horrible como la trataba Shauna, donde la última humillación fue el evento de San Valentín y su preparación.
Nat pensaba solamente ser amable con ella y darle un regalo, pero Mari le hizo entender cuál sería el mejor regalo y ambas acordaron sería una sorpresa para el final de la noche.
Y ahora estaba allí, besando a Misty mientras Nat le practicaba sexo oral a la misma chica.
Supongo en la magia de San Valentín
Misty seguía ahogando sus gemidos, maldiciones y bendiciones en la boca de Mari, quién ahora también amasaba los pechos de Misty y pellizcaba sus pezones como a ella misma le gustaba hacerlo cuando se masturbaba, ayudando a que la enrulada chica siguiera disfrutando a plenitud.
Nat había generado un camino de chupetones bastante grande en los muslos de Misty preparando el premio mayor y ahora se lo iba a brindar. Separó y levantó las piernas de la entregada chica y fue directamente a introducir su lengua lo más profundo que pudo en el interior de Misty, mientras con sus dedos seguía brindando placer al clítoris ya brillante e hinchado.
El clímax de la ayudante del equipo fue tan fuerte y desesperado que mordió el labio de Mari, quién respondió clavando sus uñas en los pechos ya bastante amasados de la chica, haciéndola explotar todavía más.
Nat y Mari sintieron toda la descarga de placer de Misty en sus propias bocas. Nat no aflojó a Misty hasta sentir la última gota salir de su interior en su boca y Mari no despegó su boca de la de Misty hasta sentir su ahogada necesidad de un respiro y toma de aire.
Después de terminar de convulsionar la pequeña chica quedó como una ovejita recién nacida, sus piernas y brazos totalmente vencidos y su cabeza caída sobre un lado mientras intentaba jalar aire a sus pulmones. Si alguien ajeno a la situación la viera creería que estuvo próxima a morir, pero la realidad es que NUNCA se había sentido tan viva como en aquel momento.
Nat se acercó a su oído y le preguntó si le gustó su regalo. La emocionada rubia solo pudo asentir mientras intentaba encontrar aire en sus pulmones para emitir alguna palabra.
Nat y Mari rieron, pero no sé reían de ella, celebraban con ella el éxito del regalo dado.
Pero ambas estaban lejos de querer acabar la noche.
Mari se acerca a la oreja de Misty para susurrarle.
Mari: ¿Te importa si mientras te recuperas atiendo un poco a Nat?
Mientras retiraba la camiseta de la pálida chica de pelo corto y mirada profunda dejando al descubierto unos pechos pequeños pero tan perfectos como imaginaba.
Misty no pudo formular palabra ni mover la cabeza mientras estaba fascinada con el cuerpo de la chica a la cual amaba. Pero tomando sus lentes para ver mejor la escena a presenciar dió la pauta para entender su aprobación a la misma.
Mari era torpe pero entusiasta, había tenido muchas sesiones de manoseo de pechos, pero siempre había estado en la posición de recibir las manos en su cuerpo, ni siquiera había permitido que los besen porque siempre los chicos eran torpes y descuidados. Entonces decidió probar lo que le hubiera gustado recibir, acarició cada pecho con gracia y ternura mientras descendía con besos suaves por el cuello de la ex reina. Nat de dejaba consentir mientras clavaba su mirada en Misty y le decía sin palabras que ella seguía, mientras tanto solo le ofrecía un gran espectáculo.
Al estar recostadas Mari ofrecía una vista perfecta de su hermoso y torneado trasero a Misty, en cuanto Nat notó la mirada de la pequeña en ese objetivo no dudó en darle una buena cachetada sobre la mini falda escogida por Mari para el evento, generando el gemido de ambas chicas ante la acción, al cual se sumó uno de la propia Nat al recibir una mordida en su pezón por parte de la nalgueada.
Misty seguía con la boca abierta mientras Nat aprovechó para levantar la falda de Mari y darle una vista más completa a Misty de las nalgas acarameladas de su compañera de cabaña.
Misty se ajustó las gafas y retomó sus temblores al ver un nuevo azote recibido por ese trasero firme y un nuevo gemido en tres vías retumbó en la cabaña cuando Nat recibió otra mordida y Misty empezó a masturbarse. La vergüenza quedó tan lejos como su incomodidad.
Nat ayudó a Mari a quitarle su pantalón y ropa interior y se ofreció a ella totalmente abierta y dispuesta.
Mari contempló a su compañera de equipo y se dispuso a intentar repetir el estilo visto hace poco sobre Misty. Aspiro sobre la entrepierna de Nat generando un ronroneo casi romántico por parte de la entregada chica y un gruñido gutural por parte de Misty, quién estaba casi recuperada y próxima a sumarse nuevamente a la fiesta.
Mari empezó a besar los muslos pálidos de Nat como la había visto hacer con Misty y recibió los primeros gemidos de la ex reina, haciéndole saber su buen camino. Eso le dió confianza y acarició el clítoris como a ella le gustaba hacérselo durante sus masturbaciones, con cariño, pero constante.
Nat movía sus piernas en señal de disfrute y acariciaba el cabello de Mari acercándola más a su centro para amplificar el placer.
A estas alturas Misty ya se había acercando nuevamente a la parte superior de Nat y tímidamente besó su hombro. Nat la recibió hincando sus dedos entre sus rulos y acercándola para besarla plenamente. Misty pudo probar su propio sabor en la boca de Nat y le fascinó, creía firmemente haber encontrado un vínculo en esa acción y no quería soltarla más.
Pero también quería más y dirigió sus manos inexpertas a los pechos de Nat, quería sostenemos, conocerlos y disfrutarlos como había imaginado tantas veces. Los palpó con devoción casi divina, recordaba las palabras de Lottie sobre los dones brindados por la naturaleza y agradeció al bosque por permitirle probar estos milagros en la carne de su amada
Bajó su boca para besarlos y se perdió en los mismos mientras Nat empezó a acariciarle y separarle las nalgas. Le parecía un poco raro, pero seguía perdida en disfrutar los pechos de la ex reina y la dejó hacer en ella a su voluntad.
Nat bajó sus dedos a la boca de Mari y se los hizo chupar mientras la acaramelada de pelo oscuro seguía disfrutando de saborear a Nat.
Nat empezó a pasar sus dedos desde la vagina de Misty, la cual ya estaba nuevamente lubricada, a su entrada anal, generando pequeños ruidos en la enrulada niña mientras seguía besando y jugando con los pezones de Nat.
La mente de la pequeña ayudante del equipo hizo una nueva explosión cuando sintió un dedo abrirse paso por su orificio posterior.
Instintivamente intentó cerrarlo mientras su boca se contraía sobre el pecho de su amada, pero apretar su trasero solo generó en ingreso más profundo del dedo medio de Nat.
Fue una sensación diferente, extraña, pero menos dolorosa de mi esperado. Nat le susurró al odio y eso la calmó.
Nat: Déjame cuidarte, esto es parte de tu regalo.
Eso relajó totalmente a Misty, Nat quería cuidarla y ella no se lo iba a impedir, a partir de allí se dejó penetrar por todos los dedos que Nat decidió utilizar en ella. Cada uno nuevo le hacía emitir nuevos sonidos, que eran vitoreados por las otras dos chicas.
Misty seguía pegada a los pechos de Nat, no quería despegarse de los mismos, y la sensación de los dedos de Nat hurgando en su recto eran el perfecto complemento. Nuevamente pensó en lo agradable de morir en ese mismo momento.
Mari había arrancado un nuevo orgasmo de la ex reina con su lengua en lo profundo de su vagina, lo cual las hizo a las tres moverse lo suficiente para tomar una nueva posición.
Misty estaba aliviada de sentir su trasero desocupado de los dedos de su amada, aunque una extraña sensación de vacío la entristeció por un segundo, pero la imagen de Nat desnuda frente a ella le devolvió la sonrisa.
Mari era la única con ropa aún puesta, pero no duró mucho. Nat la desnudó por completo para deleite de Misty, quién contempló el cuerpo de la chica más sexi de las Yellowjackets ahora expuesto para ella. Tenía los pechos más grandes de las tres, el abdomen más marcado y las piernas más torneadas. Era una bomba sexual, ya había visto su trasero siendo azotado por Nat y ahora lo veía de nuevo sin nada cubriendo el mismo.
Babeó tanto que hizo reír nuevamente a las otras chicas.
Nat: oye, deja de morbosear a Mari o me pondré celosa.
Misty reaccionó enseguida y como respuesta besó a Nat con una pasión insaciable, haciéndola caer y rodar sobre ella.
Una vez recuperadas Nat la preparó para la siguiente parte del regalo. La acostó totalmente y retiró los lentes de la pequeña. La besó y fue acercando a Mari sobre la cabeza enrulada. Misty sintió esos muslos bronceados junto a sus orejas y vio a Mari descender sobre su rostro.
El aroma la nubla por completo pero su reacción por instinto fue empezar a chupar y lamer sin pausa. Los gemidos de Mari le hicieron entender lo acertado de su decisión.
Apretó fuertemente ambas nalgas de la pelinegra mientras seguía hundida en su interior. Cada momento de esa noche era un nuevo paraíso, cada descubrimiento era más placentero al anterior.
Y cuando creyó haber llegado a lo máximo de disfrute volvió a explotar. Nat volvía a estar dentro de ella. Justo cuando la lengua de Nat ingresa a a lo más profundo de su interior sintió como le levantaba la cadera y metía dos dedos nuevamente por detrás.
El orgasmo que explotaba en ella fue frenado en su boca por el de Mari, quién vertió toda su corrida directamente en la garganta de Misty, que permanecía abierta intentando gemir por su propio goce.
Sí, Misty estaba recibiendo estímulo en sus tres orificios al mismo tiempo, mezclando un placer indescriptible con la sensación de asfixia de no tener aire en sus pulmones.
La mejor muerte sin duda.
Al notar la nueva convulsión bajo ella Mari separa su cuerpo de Misty permitiendo vuelva a respirar. Nat también se retira del interior de la pequeña ovejita mientras recupera el aliento.
Se acerca a su rostro congestionado y le da un suave beso mientras Misty recupera su capacidad de respuesta.
Misty: Gracias. Nunca he sido tan feliz.
Espero lo hayan disfrutado.
Amo a Misty y creo merecía ser amada.
Pensaba hacer un par de capítulos más sobre este relato. Si te interesaría leerlo házmelo saber.
Este es el primer relato de la colección de celebraciones de las Yellowjackets, espero les gusten los que vienen y si tienen sugerencias son bien recibidas
Comenta lo que desees y ten feliz san Valentín.