Pocas veces te has sentido atraída por una personalidad como la de aquél chico. Pocas veces; pero pasa. Ni siquiera te diste cuenta como ha sucedido, simplemente un día hechas de menos su sonrisa y quizá la forma en que se interesa por tu mundo, ese que tanta gente a señalado de "aburrido". Nada tienen en común, ni los placeres; sin embargo él permanece ahí haciendo hueco en tu corazón, entrando de una forma tranquila incluso cortés haciendo espacio entre los escombros, como si un día hubiese tocado la puerta y al abrirle con un gesto amable su boca te hubiera declarado "buenas tardes, vine a verte." Y tú placidamente lo dejas pasar y confías cuando sabes que no debes hacerlo y te dejas querer... y entonces viene el golpe, la salida presurosa, el azotar de puertas y el espacio que se hizo dentro de tu pecho queda ahí, sin él. Y de aquella breve tempestad sólo quedan tú y los escombros.