Taeyong no sabía lo que eran celos hasta que un lobo intentó conquistar el corazón de su mate, aceptándolo con el tiempo al ver que no tenía malas intenciones y tomándole mucho cariño por tener ambos una idea clara: hacer feliz a Sakmin. Luego llegaron dos chicos que también demostraron interés en el delta, pero eran todo lo contrario a él y Doyoon, así que alguien sentimiento posesivo se mantuvo presente por más tiempo, hasta que el mayor consiguió endulzarlos y así, poseer una marca de cada uno. Con los meses la convivencia se hizo posible, teniendo discusiones pequeñas que siempre eran solucionadas por el omega a quien obedecían sin rechistar. Ahora y con el nacimiento de Micha, todo el mundo estaba encantado y buscaba acercarse a la lobita, llamando su atención con juguetes o sonidos graciosos y lo que pudo iniciar como celos por su pequeña, ahora se sentía como algo suave y bonito ante la idea que Micha es tan reluciente como el omega. "Probablemente lo has oído muchas veces..." comienza hablar, cargando a la pequeña Micha que apenas aprendió cambiar a su forma humana y que descansa en sus brazos, cubierta de una piel que tiene la esencia de ambos padres y junto a las de los otros alfas que aprecia. "Pero cada día se parece más a ti, noona."














