Ninguno movió el culo para dejarme sitio, bueno, el desconocido si, el desconocido era muy mono…los otros dos imbéciles, que me conocían, no movieron el dedo. Los heteros son una mierda en ese sentido, como no tienen intenciones de meterte el pito pues no son capaces de hacerte el más pequeños de los favores. Al otro lado de la mesa había gente que sí me gustaba, Gema (que ese día tenía la voz muy graciosa porque está constipada), Sara Pardo, Marta Pómulos Redonditos, y Edu, sí, he decidido añadir a Edu al grupo de gente que me cae bien, porque ahora estamos los dos igual de desmotivados con la carrera, le hecha cara a las cosas y me levanta en el aire como si fuese una niña pequeña o una chica delgada, y lo echaba de menos. Paniqueé un rato, necesitaba a más gente, a mis chicos heterosexuales de confianza, pero ninguno estaba allí y la mesa era una constante de retroalimentación entre Sarapia y Meri haciéndose las mejores amigas que iban de chico en chico. Que no me parece mal que estén siempre con chicos, si ellas tienen ese mal gusto allá ellas. No, lo que molesta es que para ella no existen las amistades mixtas, y cada interacción que tienen con un chaval hetero parece una señal clara de querer practicar el coito. Y llega a un punto de vergüenza ajena cuando las ves hablar de gente totalmente normal que días antes también ha interactuado un mínimo contigo, y te das cuenta de que ambas pelean por llamar la atención de una mesa donde los únicos capaces de sorprenderse por esa información eran esos chavales, que por cierto, de fiesta son un coñazo, unos siesos que lo flipas. Entonces sufri al pensar que iba a comer con una charla tan coñazo y vergonzosa que pensé que se había quedado en los patios de la ESO. Menos mal que me aviso Michelle para que la recogiese, y menos mal que Marta me acompañó. No quedamos títere con cabeza en el camino, hicimos un amplio análisis psicológico entre las larguísimas esperas para los semáforos. Al llevar a Michelle los chavales se habían ido, había poca cola y Candela (mi preciosa niña Candela) había venido con Chamo, uno de mis heterosexuales de confianza. Me pedí la hamburguesa clásica y decidí ese día que nunca más me pediría otra cosa, ignorando la opinión (opinión de mierda…) de Marta. Estaba buenísima, cojones… Comer solo comimos Chamo y yo, aunque el devoró la suya en lo que yo le daba los primeros sorbitos a mi bebida. Se quedó con hambre, pero no era mi culpa, yo estaba con mi comida. También le pague a Marta su bocadillo, y un tinto de verano, porque le debía dinero, pero creo que ahora es ella quien me debe a mi dinero… Al rato vino Fani, y aunque temí un poco su visita, tuvo un buen día. Supe que estaba a gusto por tres cosas: había salido de la universidad y había decidido quedarse a socializar un poco, porque los de su clase de diseño son super siesos, son como los de bellas artes, pero empollones; sabía que volvería en metro en compañía por muy tarde que volviésemos a casa; estaba Chamo. Si le preguntas, negara de forma exagerada que no le gusta Chamo, pero sé que no le importaría si Chamo se levantase de su silla, morros llenos de hamburguesa, y la cogiese en brazos y le plantase un beso intenso en los labios. Pero nunca lo admitiría. Yo lo sé porque muestra demasiado interés cada vez que tengo un mínimo roce con él. Que si he estado con Chamo este finde, que persona le gusta a Chamo, como es la casa de Chamos, como conocí a Chamo (esa historia esta guay, pero es otro tema), que, si Chamo se acordaba de ella, si porque no me lio con Chamo…Aunque parece que todos quieren que me lie con Chamo, siempre gente que no le conoce en persona, incluido mis padres. Hombre, no me han dicho eso en concreto, pero cada vez que le menciono (porque los planes los suele mover el) me dicen que parece majo, o que se le ve muy lindo en las fotos. Tampoco les culpo, Chamo es un chaval especial, se merece una buena descripción, pero ahora seré breve: ojalá fuese mi marido, pero se ve que no estamos destinados. Me volvería más insegura de lo normal con él, no por él, sino por mí. Es demasiado puro, demasiado tierno, y me ve como una figura autoritaria del humor, así que me suele mirar cada vez que hace un chiste, y suelo reírme, porque yo me rio mucho, pero más se ríe el conmigo. Le adoro, la verdad, me ha dado total derecho a meterme con él y lo aprovecho queda demasiado. Eso sí, me ponen de celestina con él, y solo Marta ha sido capaz de decir que le parece muy feo “¿Y qué pasa si a ti te gusta Chamo? En eso no piensan” dijo un día. Me emocione un poco, era la única que lo había visto así, porque, aunque no me gustase, a ninguna le hacía gracia que me gustase y me metían en medio de sus dramas…Además, a mí se me da fatal ser celestina, porque tengo información, pero la gente no se pone de acuerdo y después me la lían. El caso, es que el viernes vi a Estefanía sonriendo sin parar cada vez que hablaba con Chamo y me hizo más gracia que otra cosa. Se animo a jugar al voleibol y todo, con calcetines en la arena mojada…Encima ella y Michelle se pusieron a poner papel, no por dentro de los calcetines, sino por fuera…a veces me planteo si acaso seré yo la persona más lista del mundo porque me niego a creer que la gente sea tan tonta a veces…Estuvo jugando con los bohemios, aquellos que supuestamente no aguantaba. Aquella tarde me volvió a hacer la luz de gas diaria, cuando me metí con ella por jugar con los bohemios me dijo “tía, yo nunca te he dicho que me cayesen mal, solo que no me llevo con ellos”, esa misma mañana me dijo que una de ellas le parecía “anti morbo total” y me hizo jurar que no se lo diría a nadie, asique para ella aquello era un insulto supremo, pero bueno, eso es otro tema. Nos fuimos a por torturas, el mejor momento de la tarde, el esperado. Aunque tuvimos bajas, Gema, Sara Pardo y Edu tiraron milla, afortunadamente, Sarapia y Meri también. Otra cosa que me da rabia es que Sarapia quiere estar siempre en todos los grupos y luego no hace ni el huevo por nadie. Siempre ve el salir de fiesta un plan más agradable que el estar en compañía de gente a la que supuestamente adora. Y lo que realmente quiere es buscar a un tío, para decir al día siguiente que “se ha comido a dos tíos” o mierdas así mientras que a mí lo único que me preocupa es ver al hombre de la voz bonita de las taquillas, hermana, cállate…Creo que intenta evitar sus verdaderos problemas a base de crearse otros nuevos, problemas donde realmente si tiene algo de control y si se le va de las manos solo tiene que bloquear o eliminar el chat, problemas de hombres blancos heterosexuales, como los suelo llamar yo. Lo peor de todo lo que hace Sarapia es que es una notas, ósea, que te tiene que arrastrar a todas partes, luego es la primera en ignorarte cuando necesitas algo de ayuda, y hace de gurú moral cuando ayer pidió el Instagram de un chaval aleatorio cuando tiene detrás a un chaval con el que se está liando y que se ve que la respeta un mínimo. Pobre chaval, a Candela le ha pasado lo mismo y ha cortado con él, que es lo que hay que hacer, de lo contrario le estaría utilizando. Y es que la Sarapia luego es una cabrona con el tema de amigas y chicos, pero ese es otro tema. En el Vips nos pedimos las tortitas por un descuento que no terminamos usando y estaban demasiado deliciosas. Fuimos a Moncloa andando, idea de alguien que sorprendentemente no era Chamo. En el camino hable con Marta, que me contó que Lucas tuvo una mala novia hace poco así que a lo mejor le viene bien eso de que quiera pasar mi vida entera a su lado (nótese la exageración por favor…) y luego se le olvido toda nuestra charla en la merienda, es tonta la pobre… Mi momento favorito fue aquel donde decidí hacer una foto al grupo. Y es que me encantaba nuestro escenario, en una mesa enorme y redonde, me había tocado la parte del sofá, era todo rojo oscurito, con luces de navidad y Moncloa en un viernes, gente que me caía bien charlando en una conversación común y necesitaba restregarlo por Instagram. Así que, como ya he quedado establecida como “Tita Andrea” en el grupo pues cumplí con mi role e hice unas fotos horribles. Subí dos, una que eligió Chamo porque no se veía tan mal, y otra que subí yo porque salía yo y encima salía guapa. Solo Michelle las resubió, mi niña, como la quiero. Los demás me regañaron. Les conté lo de Lucas, desde el principio, porque Estefanía no lo sabía, y le dije que no se lo había contado a casi nadie (cosa que Chamo casi estropea porque va y suelta “pero eso ya nos lo constaste, ¿no?” NO, CHAMO, NO, CALLATE), y les conté información nueva. Todos me dijeron que seguramente le guste de vuelta, y Marta iba a dar su opinión, pero decidió quedarse callada, prefiriendo no ilusionarme, pero si me dijo que movería hilos, que le diese tiempo. Siempre me pasa, que me pasan cosas interesantes los viernes y me paso el fin de semana inquieta para que terminen ocurriendo cosas un jueves. Y luego me vuelvo la persona menos productiva del mundo… Michelle también nos habló de su enamoramiento con uno de su clase. Lo suyo era más gracioso, porque el chico este le presento a un amigo, y este amigo está detrás de ella, y ella educadamente pasa de él. El chaval que sí que le gusta si muestra interés, da algunas señales de al menos querer ser amigo suyo, y llegó incluso a preguntarle aquella tarde que, si estaba por la zona, a lo que ella contesto que si Y LA DEJÓ EN VISTO. En fin, yo le dije a mi niña que eso es que lo habría abierto sin querer y se le había pasado contestar. Que rabia, con lo mona que es Michelle…tan lista. No académicamente lista como Estefanía, no, lista de que las pilla todas al vuelo. Esta siempre aprendiendo algo por su cuenta, no me deja vacilarla porque sabe perfectamente por donde voy a tirar, pero me gusta porque se ríe igualmente y nunca me ha hecho sentir mal en la vida. Le da la importancia perfecta a las cosas y cuando suspendí el examen de la RESAD me llamo por teléfono, ofreciéndome dar un paseo para consolarme. O me escribió para saber si mi amiga Luna estaba bien aquel día que la obligue a salir de su zona de confort. Creo que son cosas que la gente con hermanos sabemos hacer, endurecernos la piel, saber lo que realmente importa y donde están realmente los límites, (Fani no tiene hermanos, por cierto) y creo que por eso nos llevamos tan bien, porque tenemos dinámica de hermanas con poca diferencia de edad, que es una dinámica diferente a las hermanas con diferencia de edad, hacedme caso… Estuvimos mínimo dos horas sentadas, al irse Candela a su casa antes, pude sacar un tema que estaba deseando sacar. A Candela le gustaba Chamo, pero no iba a hacer nada porque estábamos todos en el mismo grupo de amigos y hacia muy poco, ya estuvo en la misma situación y acabo regular. Y Candela quería (y a la vez no quería) averiguar si el acercamiento que notó de parte de Chamo era porque le devolvía el sentimiento de la misma intensidad. Gema me había dicho que Chamo le había dicho que si, así que le pregunté a Chamo que, si iba actuar al respecto, nunca mencioné lo que Candela me había confesado. Resulto ser información falsa la información que me dio Gema. Chamo se encontraba borracho y solo había mencionado que Candela era tan guapa que se veía capaz de liarse con ella, no más. Mas tarde regañe a Gema por Instagram, pero en aquel momento agradecí haber mantenido mi bocaza callada toda la semana. Salimos del Vips y tuvimos la intención de entrar al Chapandaz, una gran pérdida de tiempo. Fuimos en fila, dejando que los de seguridad mirasen nuestras bolsas. Chamo tuvo que dejarse registrar a fondo, tenía una bola de vóley y una gran botella que en su momento había llevado agua. A mí me cotillearon mi ovillo de lana y se rieron de él. Me molesto bastante y me justifique con un “ha sido un día muy largo”, le hizo gracia al chaval, pero seguía algo molesta, y más molesta me quede cuando detrás de mi iba Jaime al que dijeron “con chándal no se pasa, lo siento”, asique, cargándonos un poco en los muertos de todos, volvimos a subir para arriba. Terminamos en el Taco Bell, un sitio infernal a mi parecer. Chamo fue capaz de pedirse un menú de diez pavos después de las tortitas, y encima se había comido los restos que no querían el resto de la mesa…Es de INEF, también os digo, lo quema todo solo con respirar. Lo único que nos quedaba hacer era criticar a los bohemios, pero hablamos más de los líos de esta gente antes que de ellos, y me entretuve en ir al baño cada vez que alguna me lo pedía (la gente siempre intentaba abrir una puerta claramente cerrada, en fin…) y en mirar a Fani, haciéndole preguntitas a Chamo con brillo en los ojos. También estuve un rato gorroneando patatas. Nos despedimos de Marta primero, y después nos despedimos de los Chamo y Jaime en el metro. El viaje en metro se constituyó de una charla donde volvía a quejarme de Sarapia y Meri, tema que a Estefanía nunca le cansaba, y Michelle escuchaba y se reía de mi desesperación en bajito. Les enseñe mejor quien era Lucas y casi me pasó mi parada. También nos pusimos a trastear con filtros de Instagram y me despedí de Fani apresuradamente. El camino de tres minutos a casa fue horrible, no me iba la música y me quedé sin escuchar mi canción de Lana del Rey del día. Terminé el día tres horas después, no recuerdo que estuve cotilleando en el móvil hasta tan tarde, seguramente edits de Ewan Michelle…