sobre el toque de las manos
siempre he tenido cierta afinidad por el tacto. a pesar de no recibirlo constantemente, ni siquiera aleatoriamente, me encuentro a mi misma deseando el toque de personas a las que estimo, el agarre de gente a la que puedo decir que quiero, el roce de desconocidos con los que mis ojos conectan por un segundo para no volverse a hallar nunca más, ni por casualidad.
mi anhelo por el tacto me ha llevado a preguntarme cada segundo de mis días qué sucedería si lo tuviera.
qué haría si lo recibiera.
supongo, la mayoría de veces, que terminaría aferrándome a ello insanamente, lamentablemente, deseando con fervor casi doloroso que me dure toda la vida o el tiempo que me tenga que durar, hasta que se me olvide lo afanada que alguna vez estuve por tenerlo todo para mí.
no sabría decir si querer todo el tacto solo para mi es un claro ejemplo de mis carencias, así como tampoco sería capaz de decidir cuántas formas de tacto ansío con el pasar de los días, las sombras de las horas.
a veces solo tengo antojo de una rozadura, en ocasiones codicio una caricia completa, y en la mayoría de momentos solo tengo el anhelo de la intimidad completa que conlleva sostener la mano de alguien, entrelazar sus dedos con los míos, aprenderme la tersura de sus yemas sobando el dorso de mi mano mientras el silencio se encarga de susurrarme que, aquello que siempre he querido, está ardiéndome sin misericordia y dejándome marcas de las que no querría deshacerme por más que me dolieran.
no podría olvidarme de mi mano siendo sostenida por otra, de lo hondo que me calaría el escalofrío provocado por el estremecimiento, del alivio que me traspasaría los huesos al saber qué hay alguien que guarda tanta ternura por mí dentro de sí, hasta el punto de necesitar sostenerme y apretarme para poder sobrellevar la dificultad de sentir.
sentir así de tanto, así de mucho, insoportablemente, dulcemente, sinceramente.
me estremezco de solo imaginarlo, porque es lo único que puedo hacer: fantasear sobre la intimidad del tacto de las manos, ser consciente de mis carencias y permanecer en la incertidumbre de cuándo será el día en que esa ilusión simplemente deje de serlo.
¿cuándo dejará de serlo?











