Cuando me leo
Cuando leo mis escritos siento como si hubieran brotado de otra persona. Sobre todo, me resulta interesante leer los que ya tenía olvidados: Poemas, microrrelatos, ideas, frases, juegos de palabras que voy encontrando en diferentes libretas, cuadernos, bloc de notas de móviles antiguos, trozos de papel utilizados como marcapáginas para un libro, servilletas, tumblr, redes sociales en general.
A veces pienso:
– ¡joder, qué pasada! ¡¿Eso lo he escrito yo?!
Y otras:
– ¡madre mía! ¡Qué horror! ¡¿Eso lo he escrito yo?!
Independientemente de si en el momento presente me guste o no lo que haya escrito en el pasado, amo todas las mierdas que escribo. Estén bien o mal, el día que esas palabras brotaron, lo hicieron para cumplir una necesidad...La necesidad materializarse en palabras escritas.














