Ley de atracción
La ley de atracción no es más que una ley subsidiaria de una ley mayor llamada Ley de Síntesis. La Ley de Síntesis se refiere a la condensación de las diferentes energías que existen en este universo y en ese sistema de planetas, por ejemplo, la energía que emana del corazón, la energía prana, la energía emocional, sentimental, intelectual, espiritual y divina.
La ley de la atracción es la materialización de un deseo, la cual se da por la Ley de Síntesis. El mecanismo es el siguiente:
El deseo crea pensamiento, el pensamiento crea sentimiento, el sentimiento crea emoción, la emoción crea actividad, la actividad crea materialización.
Deseo>Pensamiento>Sentimiento>Emoción>Actividad>Materialización
El estudiante debe entenderlo si quiere dominar su propia existencia. La ley de la atracción no está limitada a los deseos mundanos e inferiores del hombre como la vida material o amorosa, la ley de la atracción es la consciencia divina en acción tanto manifestada en la partícula más pequeña que puede existir en este universo, como en sistemas galácticos enteros y la misma creación.
Para activar la ley de atracción hay que activar la ley de síntesis. Para activar la ley de síntesis hay que activar la ley del desapego (el desapego es una ley). Para activar la ley del desapego, es necesario activar la ley solar. Para activar la ley solar, hay que activar la ley del amor (divino). El amor divino es la ley del vacío. Para poder materializar algo es necesario primero crear vacío. No puedes meter más libros a un librero lleno de libros. No puedes poner más agua en una jarra llena de agua. Hay que vaciarla primero para poner más agua.
La complejidad de este mecanismo es ilusoria, ya son leyes y actuarán con o sin ti, gracias a ti o a pesar de ti, sólo resta ser conscientes de estas leyes.














