seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Venezuela
seen from Brazil
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Maldives
seen from South Korea
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Las macanas, la Sorbona y el ajuste
Las macanas, la Sorbona y el ajuste
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su esposa, llegaron a la Casa Rosada minutos despuĂ©s de las 12 del mediodĂa para mantener una reuniĂłn con el presidente Mauricio Macri y la primera dama, Juliana Awada. DespuĂ©s, en conferencia de prensa, el mandatario argentino le dijo a su par francĂ©s que “muchas de las macanas que cometimos nosotros las aprendimos allá, en la Sorbona”, en referencia…
View On WordPress
A los que controlan su futuro, les aviso que la vida se enamoro del destino y de vez en cuando hacen macanas.
¡Seguimos celebrando en familia!🎉#Cumpleaños26 #Comper #Primos #Macanas (en Fracc. Carrizal)
Nemesio Canales analiza la Reforma de la Policia de 2015
POLICĂŤA Y MACANAS (1913) La prensa de estos dĂas ha protestado ruidosamente contra un atropello cometido por un miembro de la policĂa en la persona de un caballero de San Juan. Francamente; bien miradas las cosas, creo yo que no hay motivo para alarmarnos y alborotarnos tanto cada vez que a uno de la policĂa se le va la mano y tiene la desgracia de estropear a alguien. Una de dos: o nos acabamos ahora mismo de caer de algĂşn nido, o estamos perfectamente enterados de que una macana solo sirve para pegar, y que si hemos autorizado al policĂa para que la use, esto es, para que pegue, le hemos puesto en el caso de que se aficione a pegar, y ya fomentada por nosotros mismos la aficiĂłn de pegar–y hasta premiada con un sueldo–no nos debe extrañar que le pegue y machaque al lucero del alba. Creo que la cosa no puede ser mas sencilla. DĂ©sele al hombre más pacĂfico, mas inofensivo de este mundo, una carabina; oblĂguese a ese a que cargue con la tal carabina para donde quiera que vaya, y ya se verá como no pasa mucho tiempo sin que el hombre cordero coja confianza con la terrible arma y a cada paso y por un quĂtame allá esas pajas se sentirá dispuesto a dispararla. No hay que ser un doctor en psicologĂa para darse cuenta de la enorme e irresistible influencia que ejerce en nosotros–en lo más Ăntimo y aparentemente inaccesible e inmutable de nuestro carácter–el hábito prolongado de realizar determinado acto. ¡QuĂ© de susto bien o mal disimulado, no sentimos la primera vez que subimos a un automĂłvil! Y, sin embargo, si seguimos subiendo un dĂa y otro dĂa, no tardaremos en perderle todo el miedo a la máquina hasta punto de tragarnos con perfecta impasibilidad leguas y más leguas en vertiginosa carrera. ¡QuĂ© tensiĂłn de nervios la del cirujano que por primera vez se dispone a abrirle la barriga a un semejante! ContinĂşa, sin embargo, el cirujano abriendo vientres, y antes de llegar al dĂ©cimo vientre ya hunde su cuchilla, con la misma frialdad con que se trincha un ave. ÂżA que seguir amontonando ejemplos para dejar demostrada cosa tan sabida? Y si esto es asĂ, Âżno cometemos una tremenda inconsecuencia al quejarnos de uno de la policĂa porque machacĂł en San Juan la cabeza de un caballero, siendo asĂ que hemos sido nosotros los que hemos puesto al guardia la macana en la mano, haciĂ©ndole por fuerza contraer el feo hábito de triturar cabezas. Se me dirá que le hemos dado la macana, no para atropellar a nadie, sino para que la use discretamente, cuando sea absolutamente necesario para conservar el orden; pero Âżquien puede negar que del uso nace el abuso, y que quien tiene por oficio romper cráneos acaba fatalmente, aunque sea un santo por familiarizarse poco a poco con la vil tarea hasta llegar a romperlos al menor pretexto? queda, pues, la cuestiĂłn reducida a un dilema bien claro: o se hunden las macanas para que se salven las cabezas, o se hunden las cabezas para que se salven las macanas. ÂżNo queremos que ocurran más atropellos repugnantes como ese de San Juan y como otros mil que han ocurrido y ocurrirán en la isla? Pues no hay más que un remedio, por cierto bien sencillo: suprimir para siempre la macana, esa salvaje y repugnante macana que da tan lamentable idea de lo que somos, y que es una tentaciĂłn perenne para el que no la lleva. Pero es – me dirán los cándidos enamorados del orden– que entonces quedarĂa la policĂa desarmada sin medios de imponer su autoridad. Pero es – contesto yo– que en la gran mayorĂa de los casos la presencia del uniforme basta por si sola para poner a raya a los mas audaces, y que aĂşn si esto no fuera verdad, siempre queda el recurso de sustituir la macana con el sable o el revĂłlver. Pero es–se me volverá a decir–que entonces tendremos otra vez al guardia inclinado a dar cuchilladas o tiros en lugar de palos, y habremos empeorado las cosas. Y yo vuelvo a responder a esta nueva objeciĂłn que si me dejaran la cosa a mi yo suprimirĂa macana, sable y revolver, dejando sĂłlo en manos del agente policiaco un palillo de dientes, y de este modo el pueblo no tendrĂa ante sus ojos el corruptor ejemplo de groserĂa y de violencia que ofrece un guardia armado de cualquier cosa, llámese garrote o revolver Yo quizás harĂa más; yo suprimirĂa al guardia, ya que lo creo más nocivo que eficaz como instrumento de orden, pues esta demostrado que no hay mejor ni más barata policĂa que el pueblo mismo Pero como seria difĂcil, dado lo bárbaro de nuestro actual estado social, convencer a las gentes de cosa tan clara, sigo abogando por la salvajada menor del sable o el revĂłlver, para sustituir la salvajada mayor de la macana. El sable o el revĂłlver hieren, matan; pero no machacan, no trituran, no ofenden de manera tan brutal como la macana todo sentimiento de dignidad humana. No creo que haya nada en este mundo tan innoble como un macanazo. ÂżQue hombre, por poco delicado que sea, no prefiere mil veces ser herido de muerte por un sable o la bala de un revĂłlver a soportar la atroz ignominia de unos macanazos? Decididamente es increĂble que en el seno de una sociedad civilizada y cristiana se tolere que haya representantes de la autoridad que lleven, como emblema de su misiĂłn oficial un grosero garrote pendiente de un cordĂłn. La verdad es que una sociedad asĂ solo merece que le abran la cabeza a garrotazo limpio……….
Nemesio Canales (1878-1944)
http://www.powercruising.com/pr/canales.html

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming