LA TAREA DE AMÉZQUETA (SESIÓN 5ª) ó AMÉZQUETA DIJO "¡NO!"
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28 de abril de 2025. 00:00 horas. Habitaciones del AirBNB en Duomo (Milán)
-Atacados.
Roger estaba inconsciente tras habérsele salido el ojo al intentar detener usando un hechizo de Mente contra aquella enigmática mujer con ojos violeta.
La extraña mujer de ojos violeta: una Fomori.
Nahia la observó y pudo determinar que la superfuerza de la que había hecho alarde esa mujer al destrozar la puerta de la habitación lanzando el cuerpo de un soldado de la Mano de San Ambrosio no era normal. Estaba claro que lo que fuera aquella persona no era humano, tan solo tendríamos qué averiguar qué era antes de que nos matara o nosotros a ella...
El pobre soldado estaba aún vivo, aunque moribundo, había aterrizado contra la barra de la cocina americana tras arrancar la puerta de entrada de sus goznes al impactar con su cuerpo contra ella. Vi que tenía un rifle de asalto, un Beretta ARX-160 de última hornada nada menos. Lo cogí mientras comenzaba un hechizo de Entropía y Vida para encontrar los puntos débiles de aquella cosa. Apreté el gatillo en modo ráfaga y mis balas impactaron contra una de sus piernas, cayendo sobre ella. Me pareció ver como chispas al impactar los proyectiles del calibre 5,56 X 45mm OTAN en su carne... ¿Quizás se trataba de algún tipo de cíborg? ¿Tecnocracia? ¿Otra Iteración-X? Mientras pensaba todo aquello, noté algo que me recordaba mucho a lo que habíamos vivido en la casa de Venecia donde buscamos Quintaesencia...
Disparando contra aquella extraña mujer...
Hoid esperó el momento adecuado para intervenir.
Damián Amézqueta preparó un hechizo con la intención de hacerse invisible, cosa que consiguió para prácticamente todos los presentes.
Aunque Martina iba a actuar en ese instante, Hoid usó sus hechizos sobre Tiempo para hacer que ella se moviera mucho más rápido de lo normal contra aquella criatura.
Martina creó un portal a los pies de aquella cosa, haciendo que cayera por él con la intención de que apareciera lejos de allí. Pero mientras caía, aquella mujer hizo crecer uno de sus brazos de manera anormal para conseguir agarrarse al borde del suelo en el límite del portal y darse impulso para salir de allí. Gracias a Hoid, Martina pudo actuar al ver lo que la mujer estaba haciendo para escapar del portal y usando su control sobre la Materia hizo que un buen trozo del techo cayera sobre ella, arrastrándola de nuevo al portal.
Pero aquella criatura parecía ser fluida, se escabulló entre los huecos de los fragmentos del techo al caer y cayó finalmente fuera del portal y de los escombros que cayeron dentro. La extraña mujer abrió la boca, diciendo algo que nos hizo caer al suelo doloridos y sin poder hacer nada. Yojimbo estaba cerca de Teresa Visconti, y el amuleto que la protegía también lo hizo con el exorcista Akáshico. Y Hoid aguantó aquel embiste por pura fuerza de voluntad. Eran las mismas palabras que Roger había usado en la casa de Venecia con iguales resultados contra nuestro grupo y que yo soporté en esa ocasión pero no pude identificar lo que significaban.
Todos los hechizos activos se anularon, incluyendo tanto el portal creado por Martina como la invisibilidad de Damián. Sufríamos atroces dolores y sangrábamos por nariz, oídos y boca (al menos de momento), estábamos mareados y nuestros cuerpos no respondían a ningún estímulo. El soldado malherido, al escuchar aquella voz, le estalló la cabeza llenando la cocina de sangre, masa cerebral y fragmentos de piel, pelo y hueso.
Pero algo curioso pasó: la Paradoja que debería haber afectado a Martina al crear tanto el portal como provocar la caída de parte del techo no se dirigió hacia ella, sino contra aquella mujer, que notó daño al recibirla.
Yojimbo desenvainó su espada de almas y tras hacer algo de memoria, llegó a la conclusión de que aquella era un Fomori, un espíritu del Wyrm encarnado, y no era un contrincante fácil... La atacó con su arma mágica, atravesándole un costado y haciéndole daño. Pero el arma quedó trabada en su cuerpo, que intentaba regenerarse, con un hedor terrible a podrido.
Al haber recibido daño su señor, un poco a regañadientes porque seguramente sabía lo que era, el daemonium de Damián se lanzó contra la Fomori con la intención de poseerla, pero no pareció conseguirlo...
La herida de bala de la pierna se le curó. Dijo algo más en su peculiar idioma, pero en esta ocasión no nos causó daño a nadie, tan solo hizo crecer unas afiladas garras en sus manos y atacó a Yojimbo, que seguía sujetando la espada trabada en la mujer. El ataque arrancó un buen trozo de la armadura del japonés, causándole una herida, pero su hechizo defensivo de Entropía funcionó en parte y le partió una de las garras.
Hoid pensó en cómo afectar a la Fomori y se fijó en la espada de almas que seguía clavada en su costado. Usó su esfera de Cardinal para cargar de Quintaesencia el arma.
Yojimbo seguía agarrado al arma de filo y parecía que ahora ésta le quemaba a la Fomori en la herida donde estaba trabada. Con un grito, su cuerpo volvió a hacerse maleable como antes, liberando la espada de almas y escapando por una rendija a gran velocidad, sin duda para curarse.
-Control de daños.
Poco a poco nos fuimos recuperando de la voz de la Fomori. Estábamos aún doloridos, pero al menos nos podíamos mover de nuevo.
Yojimbo comenzó a tratarse su herida, consiguiendo reducir su gravedad gracias a un hechizo.
Hoid hizo todo lo que estuvo en su mano para tranquilizar a Teresa que estaba al borde de un ataque de ansiedad por lo que acababa de presenciar.
Martina nos recordó que podrían haber aún más soldados de la Mano de San Ambrosio por allí. Oímos gritos y disparos antes de que la Fomori entrara, pero podrían haber aún más por la zona. Deberíamos movernos de allí cuanto antes.
Me acerqué a donde estaba Roger inconsciente con la intención de introducirle de vuelta el ojo que llevaba colgando fuera de la órbita de su nervio óptico. Utilicé mis esferas de Vida, Materia y Entropía, la verdad es que fue más fácil de lo que esperaba, su carne parecía dúctil. Enseguida me percaté que realmente Roger no estaba inconsciente, estaba llorando, y musitaba unas palabras en voz baja: "Yo no quería... no fue mi intención... no sabía que podía suceder..." Me di cuenta que el color de sus ojos era distinto, y sentí que había una pequeña señal del Wyrm en él. Me di cuenta enseguida que no era Roger quien estaba a los mandos de su cuerpo, sino el enigmático Auck. De repente, sus ojos volvieron a la normalidad y el Verbena regresó con nosotros.
Yojimbo usó un hechizo de Entropía sobre el cadáver de Estefano Visconti, nos pareció extraño que nos hubieran localizado los de la Mano de San Ambrosio con tanta rapidez. Enseguida pudimos corroborar el motivo: bajo las incisiones de la autopsia en su pecho encontró un objeto. ¿Un marcapasos, quizás? Le preguntó a Teresa y ella nos dijo que su tío no llevaba y, además, tras una autopsia ese tipo de objetos se retiraba del cadáver... Era sin duda otra cosa.
Damián se asomó a la escalera, allí vio 3 cadáveres más de soldados, uno con un escudo antidisturbios que no le sirvió de nada, otro con un boquete en el pecho y el tercero con la espalda rota. Cosa extraña, el daemonium no regresó con él de vuelta.
Aunque era inútil, volví a echarle en cara todo lo sucedido a Roger, tanto aquí como en Venecia. Él no recordaba nada ni sabía qué habría querido decir Auck con esas palabras susurradas.
El Verbena se acercó al cadáver de Estefano y usando sus hechizos de Vida extrajo el extraño objeto del cuerpo.
Martina lo cogió y empezó a analizarlo: contaba con un GPS y un micrófono (nos habrían estado escuchando) Por eso nos habían encontrado con tanta facilidad una vez escapamos de la morgue con el cadáver.
Usó un hechizo para desviar la señal del GPS y que los operativos que aún quedaran por la zona se pusieran a seguir la falsa señal, alejándoles de nosotros. Por lo menos había 3 personas siguiéndola en esos momentos.
Viendo que allí no había mucho más que hacer, decidimos ir a Bolonia para seguir buscando pistas de lo sucedido con Estefano Visconti.
Martina nos buscó billetes de tren, saldría a las 6:49 horas de la estación Centrale. También comenzó a borrar cualquier rastro sobre nuestra estancia en el AirBnB, físico y digital.
Hice un hechizo de Entropía, Espíritu y Correspondencia para introducir el cadáver de Estefano en la Tierra de las Sombras, la parte más cercana del Inframundo, atravesando el Sudario gracias a ser una Caminante de la Muerte. Allí estaría hasta que lo sacara.
Salimos del edificio.
-Haciendo tiempo.
Esperábamos que el engaño de Martina fuera lo suficientemente bueno como para mantener a los hombres de la Mano de San Ambrosio fuera de nuestra pista. Pero tampoco podíamos esperar en la estación de tren hasta que saliera el de Bolonia. ¿Qué hacer? Pues irnos de nuevo a conocer la zona nocturna de la ciudad: regresaríamos al "Killer Plastic O!" en QT8.
Llegamos a la puerta del local a eso de las 2AM. Nos recibió de nuevo el tipo del bigotazo y el pelo estropajoso vestido como un extra de Austin Powers. Nos dejó entrar, pero le dejamos claro que en principio solo queríamos estar tranquilos y tomar alguna copa, quizás bailar, o simplemente estar sentados y descansando... Nos dejó pasar sin poner ninguna pega.
Justo cuando estábamos entrando aparcó un cochazo con un tipo atractivo y dos despampanantes señoritas. Le dio las llaves a uno de los aparcacoches y entró casi al mismo tiempo que nosotros, riéndose y aparentando ser el rey del mundo...
Mientras avanzábamos en el local, no fue difícil percatarnos que había por allí otros vampiros, además de nuestras anfitrionas, que seguían en una de sus mesas. Había una puerta por donde entraban los que identificamos como no-muertos... ¿qué estarían haciendo allí?
Cada uno de nosotros se fue a lo que más le interesaba. Así, Hoid buscó un hueco tranquilo donde poder apoyar las piernas en alto y dar una cabezada.
Damián buscó a un borracho en una de las barras y se puso a su lado, dispuesto a soportar la brasa que éste le diera a modo de penitencia personal.
Yojimbo buscó un buen lugar desde donde pudiera vigilar la puerta y allí se quedó.
Roger se pidió un whisky y empezó a beberlo con tranquilidad.
Martina y Nahia se buscaron unos sillones cómodos apartados y se pusieron a dormir.
Quise averiguar alguna cosilla más y me acerqué a donde estaba la Chiquilla de Moira. Emma Milliner me recibió con simpatía, al ver que quería hablar con ella me condujo a un reservado cercano.
Le comenté que nos íbamos de la ciudad, y que habíamos tenido problemas con un Fomori ocupando el cuerpo de una mujer joven. La noticia la cogió totalmente por sorpresa: la presencia de un Fomori iba asociada normalmente a la de Lupinos, y no estábamos precisamente en Ronchetto... Me preguntó si habíamos hecho algo para atraer a una criatura así y le aseguré que no. Le pregunté por los Lupinos locales y me dijo que en aquella zona era donde a veces se avistaba alguno, pero hacía tiempo que no se veían muchos. Años atrás se camuflaron ciertos crímenes con incendios en el barrio...
Le dije que habíamos averiguado todo lo posible sobre Estefano Visconti en Milán, pero que íbamos a ir a Bolonia para proseguir con nuestra investigación. La vampira me dijo que tuviéramos cuidado y que pasara lo que pasara, nunca confiáramos en las promesas o la palabra dada por el Conde de Veccio, por muy tentadora que ésta fuera.
Le pregunté por el negocio que ella y sus dos socias llevaban en la ciudad. Ella me dijo que se dedicaban a suministrar "muñecas de sangre" a los Vástagos que pagaban por dicho servicio. Yo me había encontrado en el pasado con alguna de esas "muñecas de sangre": mortales que voluntariamente dejaban que los no-muertos se alimentaran de ellos, volviéndose adictos al acto de la alimentación. Emma conocía bien el mundillo de la moda, venía de él. Ella misma fue una muñeca de sangre antes de ser Abrazada por Moira. Y pensó que era un nicho de mercado que no estaba explotado en Milán y sus alrededores, por lo que ha invertido dinero en abundancia en buscar y entrenar a las personas adecuadas para esa tarea. No quise dar mi opinión al respecto, yo había hecho cosas mucho peores...
Tras un rato charlando le dije que necesitaba algo para relajarme, algo que me diera un buen estímulo. Ella pareció entender de qué se trataba y me condujo a una estancia aledaña con un butacón cómodo como único mueble. Trajo una pequeña copa y vertió en ella un líquido espeso rojizo oscuro, de olor dulzón. La cantidad prácticamente manchaba el fondo de la copita, pero me dijo que era más que suficiente para el efecto que yo buscaba. Me dejó sola y cerró la puerta al salir.
Le di un trago, notándolo en efecto muy dulce y aromático. No tenía ni idea de qué demonios se trataba. Al principio los minutos fueron pasando y no sentía nada en especial. Hasta que de repente me vi en otro lugar, solo que no era yo. Bueno, sí, pero no.
Experimenté recuerdos de lo que seguramente eran vidas pasadas: una mujer de piel oscura yaciendo con un hombre y clavándole una daga en el corazón en el momento del orgasmo; una mujer pelirroja en un bosque en lo que claramente era una orgía o un aquelarre de algún tipo; incluso me vi como Moira teniendo sexo con Aube y con Baine en su casa de Londres...
La sensación fue extraña, pero me desperté recuperada de mi fuerza de voluntad, y la herida que había sufrido durante el combate con la Fomori había desaparecido totalmente y me sentía genial. Había estado dormitando allí dentro varias horas, eran ya casi las 6.
Regresé con el resto y nos fuimos hacia la estación.
-Camino a Bolonia.
Llegamos a la estación Centrale y nos subimos al tren. Éste salió a la hora estimada, teníamos por delante aproximadamente una hora y media de viaje.
Durante el trayecto, Hoid usó un hechizo de Tiempo y de Mente para entretener a la gente que viajaba con nosotros en el tren, cantó e hizo que todos se sintieran bien, y que los que no hubieran descansado la noche anterior (como Damián) lo hicieran entonces.
Llegamos a la estación Bologna Centrale sobre las 9 horas. El cielo estaba algo nublado. Notamos algo extraño, al bajar del tren y poner un pie en el andén la gente comenzaba a actuar de una forma muy agresiva y despótica. Notamos todos que allí había pasado algo terrible. El comportamiento de la gente era más arisco y agresivo por momentos.
Hoid usó su Esfera de Tiempo y llegó a la conclusión que el Tiempo en la ciudad estaba "roto".
Martina nos había conseguido un AirBNB cerca de la basílica de San Petronio. Nos dirigimos desde la estación hacia allí viendo cómo la gente seguía actuando de forma muy negativa.
Nuestro AirBnB cerca de la basílica de San Petronio.
-Problemas en Bolonia.
Entramos en una zona de pórticos y al salir de repente era de noche. ¡Aquello era sin duda muy raro!
Cosas extrañas en Bolonia: los pórticos...
Nos encontramos con una mujer que parecía estar buscando algo o a alguien. Nos preguntó si habíamos visto a su hijo, y sin esperar a que le respondiéramos se marchó ignorando nuestras respuestas. Algo extraño le parecía ocurrir en el rostro...
La extraña mujer buscando a su hijo...
Otro individuo con similar aspecto extraño no nos quietaba el ojo de encima.
El otro tipo con aspecto raruno...
Vimos a varias personas que estaba pateando con saña a un tercero sin motivo aparente.
Yojimbo usó un hechizo para averiguar qué impronta mágica había en la ciudad y tan solo encontró caos.
Otros 3 tipos extraños nos miraron y comenzaron a acercarse hacia nosotros con malas maneras mientras le gritaban en italiano a Yojimbo: "Questo non è consentito qui!"
En cuanto los tuvimos más cerca nos dimos cuenta que su aspecto recordaba y mucho al del cadáver de Estefano Visconti... Allí había una mezcla de Kaos (Lo Salvaje) más un aura infernal, y además el Tiempo estaba roto como un efecto secundario.
Pero además parecía que el espacio a nuestro alrededor también cambiaba, ya que habíamos recorrido en cuestión de segundos una larga distancia: estábamos ahora en el centro de la ciudad y la estación estaba realmente a una calle de donde habíamos entrado.
Atravesando la ciudad y haciéndose de noche al momento...
Hoid hizo memoria acerca de algún otro momento o lugar donde algo así hubiera sucedido, pero a un nivel mucho más reducido, no afectando a una ciudad entera.
Sí que recordó que en Bolonia había una fábrica de Iteración-X...
Roger llevaba sintiéndose mal desde que habíamos bajado del tren.
Al ver acercarse a esas 3 personas retrocedió mientras susurraba: "Que no me toquen..."
Todo aquello era como el sueño de Hoid. Incluso le pareció ver desde un pórtico cercano a otro Hoid con la ropa raída, y la luz del sol saliendo de detrás suya.
Los 3 tipos raros (y una espontánea)
Los 3 tipos raros ya estaban a nuestro alcance, claramente pretendían atacarnos. Yojimbo y yo misma nos habíamos adelantado al resto del grupo con la intención de enfrentarnos físicamente a ellos si hiciera falta. Dos de ellos se acercaron al Akáshico y el tercero a mí.
El primero golpeó a Yojimbo pero su armadura evitó que le hiciera daño alguno. El segundo le imitó, pero igualmente no le llegó a lastimar.
Sin embargo, el tercero de ellos me dio un puñetazo en el labio, haciéndome sangrar, agradecida de que lo hubiera hecho...
Roger seguía muy asustado, usó su hoz y realizó un hechizo de Mente para evitar que pudieran avanzar contra más cercad de él, uno de los que atacaban a Yojimbo cayó al suelo mareado, sangrando por los ojos y la nariz.
Damián usó el aura de maldad que había en la ciudad para pervertir el más mínimo sentimiento de lealtad que aquellos hombres pudieran tener entre sí para darle la vuelta y que uno de ellos viera a sus compañeros como enemigos mediante un hechizo de Mente. El otro individuo que había atacado a Yojimbo se dirigió hacia el que me había golpeado antes y le empezó a dar de sopapos con un ansia enfermiza.
Usé un hechizo de Entropía para que mi siguiente ataque fuera mortal, aprovechando que me habían hecho sangrar, y usé mi cuchillo Kukri para atravesar la nuca del que me había golpeado antes. El hombre expiró allí mismo al instante.
Yojimbo esperó el momento propicio para atacar viendo que prácticamente estábamos encargándonos de ellos. Nahia y Martina esperaron igualmente.
Como en su sueño, apareció un tercer Hoid en escena. El Hoid de la ropa harapienta le miró y dijo en voz alta: "¡No!" y desapareció, igual que la luz solar del pórtico donde estaba él. El tercer Hoid también se desvaneció...
Damián hizo que el otro atacara al que estaba en el suelo, rematándolo. Tras esto, le leyó la mente y averiguó que era un individuo anodino, que tiraba cañas en un bar, pero de repente algo le hizo salir a la calle, la sensación de que todo estaba mal, que la mierda les tragaba. Comenzó a hablar con otra gente que pensaba igual que él. Y cuando vieron a aquel individuo tan extraño, un inmigrante, fueron a por él para darle una lección...
Martina intentó usar el GPS para encontrar el hotel pero estaba totalmente loco, no había forma de saber dónde estábamos.
Parecía que todo aquello había sucedido porque había un aura infernal en la ciudad y les había afectado a todos...
-La Señora de las Estrellas regresa.
Un viejo conocido apareció...
Teresa nos avisó, había visto a un niño que le hacia gestos en un soportal cercano. Lo reconocí inmediatamente, pero no pensaba que fuera a volver a ver a alguien así de nuevo... Era uno de los wraiths (espíritus sin reposo, o fantasmas) que encontró Moira (y yo cuando reviví su vida) en París en 1889, en la calle Watt, y trabajaba para una enigmática criatura que atendía al nombre de "La Señora de las Estrellas".
El callejón...
Fuimos tras el niño al interior del pórtico y aparecimos en un callejón. Nos hizo gestos para que le siguiéramos. Era bastante rápido. Miramos al cielo y vimos un bellísimo cielo nocturno estrellado.
El hermoso cielo estrellado nocturno dentro del callejón...
Allí dentro parecía que estábamos mejor, incluso Roger se sentía más tranquilo. Hizo un hechizo para que respiráramos mejor y nos recuperáramos de nuestras heridas más recientes.
La tienda...
Seguimos andando un rato hasta que nos condujo a una puerta que abrió para que pasáramos. Entramos en una tienda de cachivaches. Otro niño y una niña con una apariencia similar nos esperaban allí dentro. Y del piso de arriba, bajando por unas escaleras de madera, se nos presentó una versión más moderna de la Señora de las Estrellas.
2 niños Wraith más en la tienda...
Parecía reconocernos, nos saludó afectuosamente. Nos preguntó si veníamos a recoger lo que habíamos dejado la última vez allí. Hoid dijo que sí, si era el tiempo adecuado. Ella se volvió y buscó algo mientras nos explicaba que había ciudades con auras fuertes que eran nexos con los grandes poderes. Así, se podía acceder al callejón cuando fuera necesario... (¡claro, como si fuera tan fácil!)
Nos entregó una vieja caja, que reconocí también de París. Era una caja-puzzle y la última vez había un mensaje dentro de ella. En esa ocasión Martina y Roger se aseguraron que estaba totalmente vacía.
La señora de las estrellas...
Hoid le entregó a la Señora una de sus cajas de música, la de la Escalomancia. Y le dijo que por si alguien aparecía con un espejo, o si iba por allí cierto amigo común (refiriéndose a Don Genaro)
Nos dijo que estábamos perdidos, pero que el callejón nos llevaría ante alguien importante que nos podría explicar qué estaba sucediendo en Bolonia.
Nos permitió descansar un rato, allí no detectamos auras extrañas. Roger le preguntó si podía dejar allí a Auck... Ella se rió y le dijo que no podía almacenar allí personas.
Nos despedimos de ella y los 3 niños nos condujeron de vuelta al callejón, andando unos momentos hasta salir en lo que parecían ser las alcantarillas, que apestaban por cierto.
Aparecimos en las alcantarillas de Bolonia, y apestaban...
-Visitando cloacas pestilentes.
Roger comenzó de nuevo a sentirse mal. Y seguramente no era por el olor o la suciedad que destilaba aquel túnel hediondo.
Avanzamos entre la humedad hasta llegar a un recodo. Allí se entró en lo que claramente era una especie de refugio: había personas viviendo allí por cómo estaba todo organizado.
El refugio en las cloacas.
De improviso se nos plantó delante un hombre negro con los ojos totalmente blancos (¿ciego, tal vez?), vestido de negro y armado con una katana. Nos preguntó en italiano: "Chi sei e cosa ci fai qui?" y antes de que le pudiéramos contestar, una extraña mujer con lo que parecía ser una especie de araña que le salía de la cabeza se encaró a nosotros.
El hombre negro de la Katana...
La mujer nos preguntó en un tono inquisitivo y amenazante: "Intrusi, cosa ci fate qui?" y tras mirarnos los unos a los otros estuvimos dispuestos a contestarles...
La mujer con la araña en el ojo...
Continuará en la sesión 6ª...












