Cuando no nos reíamos, nadie nos conocía, y era todo una mentira
Los felices, Siddhartha.
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Cuando no nos reíamos, nadie nos conocía, y era todo una mentira
Los felices, Siddhartha.

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Ahí van, los primeros visitantes después de la lluvia... contentísimo 😂 #cerroseco #bosquesecotropical #losfelices #bahiadecaraquez #manabi #ecuador🇪🇨 (hier: Cerro Seco) https://www.instagram.com/p/CK70NsnHLai/?igshid=1au5l3z1pspiz
Final de la película con muchísima alegría. #cine #cinenacional #losfelices #fidba (en Cine Cosmos Uba) https://www.instagram.com/p/BnvvB-qHQhD/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=hyg18586shc2
Los Felices
Bogotá con mar y otras cosas
Manuel Kalmanovitz
A las malas amistades les encantan los felices. No siempre (porque no hay nada que uno pueda decir siempre-siempre le gusta, ni siquiera el chocolate o el sol o la niebla o el páramo), pero dudamos de que la vida fuera igual sin su existencia. Es como si fuera más imprescindibles que los hombres esos, los que luchan toda la vida. O igual de imprescindibles, al menos.
A veces son como el sol después de una noche eterna, de sufrimiento, de comerse el coco, de pensamientos circulares.
Como la cuchara vacía después de tomarse un jarabe para la garganta. Mejor dicho, cuando uno los ven dan ganas de besarlos de arriba hasta abajo, hasta las uñas de los pies dan ganas de besarles. Sí, a pesar de su apestosidad general.
Los felices están felices sin razón. Los felices tienen entusiasmo por todo, por el sol y la lluvia y las nubes y el mar. Por películas y libros y cuadros, por medias mezcladas y pantalones arremangados, por tenis de lona y zapatos de cuero y suecos de madera. Simplemente están felices de existir.
Cuando uno ve uno de los felices en la calle, en el bus, en un bar, dan ganas de sonreír. Y a veces no hay necesidad ni de verlos, basta con acordarse de que están por ahí, en alguna parte, para que todo sea un poco mejor.