Hay amores pasajeros que llueven y se van, y jamás retornan a tu vida, nunca vuelven a pisar en donde tú te quedaste cuando marcharon. Quedas triste, con el alma llorando, con el corazón quebrado y la cabeza perdida, dirigida hacia donde él se fue, aunque sabes que en su viaje no le importa si te quedaste llorando. Hay amores así que no valen el boleto que quieres pagar para ir hasta donde se fueron. Y es que ahí también, están de paso.
Leregi Renga













