«Las creencias constituyen la base de nuestra vida, el terreno sobre que acontece. Porque ellas nos ponen delante lo que para nosotros es la realidad misma. Toda nuestra conducta, incluso la intelectual, depende de cuĂĄl sea el sistema de nuestras creencias autĂ©nticas. En ellas âvivimos, nos movemos y somosâ. Por lo mismo, no solemos tener conciencia expresa de ellas, no las pensamos, sino que actĂșan latentes, como implicaciones de cuanto expresamente hacemos o pensamos. Cuando creemos de verdad en una cosa no tenemos la âideaâ de esa cosa, sino que simplemente âcontamos con ellaâ.
En cambio, las ideas, es decir, los pensamientos que tenemos sobre las cosas, sean originales o recibidos, no poseen en nuestra vida valor de realidad. ActĂșan en ella precisamente como pensamientos nuestros y sĂłlo como tales. Esto significa que toda nuestra âvida intelectualâ es secundaria a nuestra vida real o autĂ©ntica y representa a Ă©sta sĂłlo una dimensiĂłn virtual o imaginaria.»
José Ortega y Gasset: «Ideas y creencias», en Obras completas, tomo V. Revista de Occidente, pågs. 287-388. Madrid, 1964.
TGO
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