Mortimer e Isabel: Los amantes que derrocaron a un rey
El 22 de septiembre de 1326, un fuerte viento empujó 95 barcos desde las costas de Flandes hacia las espumosas fauces del mar del Norte. Las primeras horas de la travesía transcurrieron con buen tiempo, pero poco a poco los despejados cielos matinales dieron paso a turbulentas nubes oscuras que desataron una tormenta implacable sobre la flota. La flota se dispersó y perdió el rumbo, pero solo por un momento. Al mediodía del 24 de septiembre, los barcos habían arribado sanos y salvos a la costa inglesa, probablemente en Suffolk. Unos 1500 hombres desembarcaron y descargaron cajas de provisiones, armas y armaduras, mientras murmuraban entre sí en distintos idiomas: inglés, alemán y neerlandés. Esta era una fuerza invasora que había llegado para librar a Inglaterra de las fuerzas malignas que habían hechizado al rey y conducido al reino a la ruina.
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