El final de los torneos en Argentina
Entre ayer y hoy se dio fin al torneo de primera y de segunda de Argentina y esto nos dejó el fin de semana: un partido suspedido, unos cuervos felices, un campeón mal vestido, el regreso de un grande y de un cervecero, el descenso del "Taladro", la derrota de la "Gloria" y un Tigre que no sabe en qué pensar ni qué sentir esta noche.
La verdad, esperábamos más sorpresas, más suspenso. La única sorpresa fue que nos entretuvieron mientras mirábamos los últimos dos partidos de Cuartos de Final de la Eurocopa; fueron bodrios.
El primer gol de San Martín y el penal de Tigre ayudaron, pero no fueron suficientes. Nos quedaron debiendo un gol de Almirante Brown -o que les invalidaran los goles a River, al menos el primero, una falta y un fuera de lugar nos parecen suficientes razones para hacerlo.
Pero ver llorar a Almeyda y ver agitar los puños al "Káiser", nos alegraron. El "Pelado" merecía dejar de sufrir y Passarella parecía que se iba a caer del palco, por eso nos alegraron.
Además, el misterio por saber si Almeyda se rapará o no, nos tendrá en vilo. Un jugador que no cumple su promesa debe ser castigado. Así eso implique teñirse el pelo de amarillo o raparse; o, si no, pregúntele a Tavarelli cuáles son las consecuencias de faltar a una promesa.
Algunos pensamos que hoy íbamos a estar hablando de Boca. Nos equivocamos.
Hoy el Obelisco -realmente, esperamos que no- debe estar pintado de celeste y rojo. A pesar del uniforme principal y suplente, el equipo del "Profe" Alfaro fue el mejor del torneo.
Sin embargo, el campeonato fue gracias a la Virgen de Campestrini; él le hace honor al nombre de nuestro blog. Por encima de Carbonero, Leguizamón o Burdisso, está Campestrini. Quien consiga que los árbitros acepten que el arquero ponga en la línea, no adentro del arco, una Virgen de plástico, merece el cielo. Hoy, más allá del celeste de la camiseta, estamos casi seguros que él se debe sentir ahí. Sin duda, la Virgen vale más que ser parte del equipo del hijo del presidente de la AFA.
En La Catedral somos morbosos y queríamos una promoción entre San Lorenzo y River Plate. Tampoco nos dieron eso. Éramos conscientes de los muertos que podría implicar nuestro deseo, pero de eso se trata ser morboso, ¿no?
En algún momento, lo confesamos, también deseamos ver a uno que otro "cuervo" llorar. No porque no apreciemos al equipo de Boedo, sino, de nuevo, por morbo. En cambio, los hinchas estuvieron hasta tranquilos -en un momento resignados- y, al final, felices.
Claro, aún faltan las promociones -los "Cuervos" vs la "Gloria" y los "Verdinegros" vs los "Canallas"-, es decir, más morbo.
Cada partido parece una batalla en el fútbol argentino. En eso tampoco nos decepcionaron, o si no, pregúntenle a los hinchas que fueron al Florencio Sola o a Pozo, el arquero de Colón.
Sabemos que los hinchas de Tigre merecen estar felices, se salvaron del descenso a pesar de que todo el campeonato estuvieron ahí. Pero también creemos que hoy debe ser el día más difícil para el hincha del "Matador de Victoria"; no sólo no tienen derecho a estar tristes, sino que tampoco pueden estar felices del todo: se quedaron sin el campeonato. Al menos el hincha del "Taladro" puede llorar sin que nadie le diga nada. ¿Qué debe sentir el hincha de Tigre hoy? Ese es otro gran misterio.
Esperaremos las promociones con ansias y morbo, la calveada de Almeyda, que los de Tigre resuelvan sus emociones y que no haya mucho nuevo hincha de Arsenal o que, al menos, el "Arse" decida cambiar su uniforme. Pero, sobre todo, queremos saber quién es este "Pibe" del Monumental y si fue al estadio con el que parece, aunque no tiene tanto potencial como su amigo, ser un René Higuita: