Venezuela.
No, es que uno de mis principales orgullo es decir donde sea que soy venezolano. Eso es grande… Eso me hace sentir grande realmente.
Esto es por los que están y por los que se fueron… Por los que se quedaron, lucharon y murieron. Por los que se mantienen con el corazón sincero, porque saben que los cambios vienen del pueblo primero. Por los que diariamente quieren un país mejor, por el que no cobra nada y sigue siendo profesor, también por el doctor que no le llegan los insumos pero hace lo posible por salvarnos uno a uno… Por esos estudiantes que murieron como héroes, cuando otros protestaban sólo tomándose selfies. Por esos que se ciegan sin saber lo que es vivir, cuando la delincuencia existe antes de Mónica Spear. Por esos inmigrantes que se van de Venezuela porque ésta no es la Venezuela que vivió mi abuela.
¿Cuántos venezolanos no saben lo que es viajar por su propia patria porque el viaje no pueden costear? Entonces no es tan bueno vivir en un socialismo cuando en mi propio país no podemos ni hacer turismo.
A mí no me importan cuántos discursitos lean, a mí no me importa que cambien toda la asamblea…
A mí lo que me importa es que se pongan todos claros y dejen de hablar tanta mierda y arreglen lo que cagaron.
Yo apuesto con mi vida que si esto se resuelve, todos los inmigrantes no dudan en devolverse, porque saben que Venezuela es un país feliz y que eso no se consigue mudándose a otro país.
Afuera se extraña la arepa, el pabellón, las empanadas, la playa, los ríos, el dominó y las parrilladas.
La lucha no tiene que ser por Twitter o Instagram. De allí los gobernantes lo juro no cambiarán… La lucha es en la calle, en la tierra que nacieron y en el mismo piso de los estudiantes que murieron. Por las ganas, por el tiempo, por la gloria y por la fe, por el honor, por la esperanza de volver a creer, por levantar la frente y poder decir después: ‘’Yo soy venezolano y por ella yo luche. ’’
-Scrop

















