Velorio para los que llegan
Este Baúl de palabras resguarda historias de la vida en el Istmo de Tehuantepec, por eso, en ocasión de esta época del año quisiera compartir con mis lectores una entrevista a Na’ Cecilia Celaya (Na’ es el prefijo en didxazá que se utiliza en señal de respeto para las mujeres adultas y mayores), mujer binnizá originaria de Juchitán, de oficio cocinera y trabajadora del hogar, de 62 años e hija de una rezadora y sanadora del pueblo.
Na’ Ceci, ya se acerca Xandú, la celebración de muertos, quería pedirle que contara un poco sobre cómo se realiza.
Pues, para empezar, aquí es diferente porque en el Xandú no vamos al panteón, nada más pues para refrescar la tumba, pero se espera a los finados en las casas. Sé que en otros lados lo hacen en días distintos, el 31, el 1 y el 2. Y que un día es de niños y otro de adultos. No aquí desde antiguamente es 30 y 31, la gente de por aquí abajo se visita el 30 y el 31 los de arriba. Así todo el pueblo puede ir y acompañar. La mitad un día y la otra el otro. Todo el mundo tiene que estar y a poco crees que como ahorita que llevamos vestido, era pura enagua de olán y de medio luto: azul, café, gris, no rojo ni naranja o rosado, esos colores, amarillo sí, porque está época es de ese color, es amarillo. Pasando los cuarenta días se hace el Xandú yaa’ (fresco) y en el Xandú iropa a quienes cumplen su segundo año. A ellos nada más guiamos, los demás ya saben el camino. Así es la creencia de los antiguos.
Pero se inicia desde antes ¿no? No es algo de sólo un día.
Los rezos empiezan 9 días antes. El lado sur, pasando el centro, empieza el 22 y el norte el 23. El 31 cuando se hace el rezo se pide por los demás parientes, el papá, la abuela, el abuelo, el tatarabuelo. Decía mi mamá que este ahí ya se emociona. Y se prenden veladoras también por todos ellos y el guxhú bidó (incienso) y hay que hablarles, decir, esta vela es para mi abuela, esta es para la tierra, todo como llegue a tu mente. Hay que acordarnos de ellos y dar gracias a Dios de que ya pasamos el otro año y los muertitos llegaron sin ninguna novedad. Cuando se pone el altar ¿qué es importante colocar? Hay gente que ahorita quiere meter plásticos y eso no está bien, aunque te cueste, pero hazlo bien. La fruta se debe amarrar con mecate natural, se cuelga en la entrada para que la gente sepa que tú hiciste este altar. Y así vayan a dejar su flor y su vela. Ya adentró se pone también el arco con el platanar. Con el marquezote (el pan de día de muertos tradicional en la región). El día que se va a colgar los hombres lo van amarrando, se hace la cruz, ese es trabajo de los campesinos, ponen toda la flor.
La estructura tradicional utilizada por la población binnizá del Istmo se llama Biguié o Biyé dejan el o flores de muerto. Se trata de un trazado geométrico que representa la cosmogonía binnizá que se cubre de flores. Se coloca frente al altar que se tiene en todas las casas familiares y a los pies se pone un petate repleto de frutas, comida y bebida.
Y la noche del velorio ¿ha cambiado mucho de como se hacía antes?
Decía mi mamá que antes sólo se llevaba guitarra, ahora hasta banda llevan, antes era guitarra y la gente se paraba a bailar en el velorio, como cuando se hacen los 40 días. Y antes no se llevaban veladoras, eran cirios, chiquitos, eso se llevaba para prender. Se prenden y se les habla. No todos les habla, pero ellos nos escuchan, ellos saben. A quienes llegan pues igual se da un tamal y dos bollos, así desde siempre, su chocolate. Pero antes el chocolate pues se molía en metate, porque no había molino. Y todo el mundo llegaba, pero había poquitas casas, ahora es muy grande, ya no se puede ir a todos lados.
Las puertas enmarcadas se abren de par en par el 30 y el 31 de noviembre. En Juchitán celebramos Xandú siguiendo el calendario ritual zapoteca. Nos adelantamos un poco a las celebraciones de difuntos o todos santos del resto del país. En la ritualidad binnizá la relación con la muerte tiene una presencia constante. El panteón es un espacio de encuentro entre la vida y la muerte.
Cuando dice que ellos saben a qué se refiere ¿Pasa algo si no se cumple?
No, que pase algo malo, no. Como una prima decía: “Ay, yo no creo eso”. Ella se fue a vivir a Tapachula y vino cuando su mamá se murió. Y fuimos al rezo y mi mamá le dijo: “hay que hacer esto y esto”. Pero ella dijo “yo nada más vine a cumplir”, y que no tenía tiempo, le dijo a su cuñada que vivía aquí que pagara para que se levantara, sacaron todo, hasta los platanales lo fueron a tirar a la basura. Pero después soñó a su mamá, todo el tiempo la soñaba. Al rato vino de regreso, fue a la casa de mi mamá a llorarle: “tía, perdóname, que no te hice caso, llegó mi mamá muy enojada y me dice que yo no cumplí y que el otro año yo lo tengo que cumplir”. Nadie cree, como dice mi mamá, pero hay que creerlo porque es la verdad. Como también mi hija, Heidy, estaba ella limpiando fríjol, ahí afuera de la cocina, cuando escuchó una voz fuerte con un aire que le habló su nombre y ella se espantó. Cuando me contó cómo era ya le dije que no se espante, era mi hermano Julio, ella no lo conoció, pero era él. Porque ya están, prende tu veladora, pon tu altar, eso hay que hacer.
¿Cuándo se levanta el altar?
Bueno, primero al segundo día se levantan las flores que llegaron, todas se llevan al panteón, nada más se deja dos floreros en el altar. En el panteón se reparte la flor, hay que compartir siempre, llevas a la tumba de tus parientes, de tus vecinos. Al quinto día ya se levanta la fruta, ese lo llevas a 9 lugares, tus vecinos, la gente que llegó a tu rezo. Cuando se cumplen los 9 días del altar ya se levanta todo y se deja en una esquina de la casa, no se saca luego, luego, se deja en el patio o en una pared, ahí hasta que cumple los 12 días. Porque doce meses trae el año. Cada día se echa Guxhu’ Bidó, le hablas a diosito y todo a tus seres queridos, que ya lo vas a sacar, les agradeces por haber llegado. Por eso se hace todo, se hacen los rezos, para acompañarlos, para que ellos estén alegres, para enseñarles que todavía nos acordamos de ellos. Ni espuma hace. No, no, eso no. La licuadora para que salga, aunque sea un.
Ellos llegan, ya están llegando, hay que recibirlos…
Mira este breve reportaje sobre la celebración:
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No, tenemos costumbres distintas
Sí, ¡es muy similar!



















