«[...] Yo tenĂa necesidad de escribirte y tĂş no tenĂas ninguna necesidad de que lo hiciera. Puede ocurrir. Quizá te juzgue injustamente pero asĂ sufrirĂ© menos y es mejor. Ya no te escribo más, aunque me hayas contestado, da lo mismo: no has sido capaz de hacerla la noche en que lo habĂas prometido. No sĂ© por quĂ© razĂłn vaya mandar esta carta. Hace unos dĂas rompĂ tres, bien puedo romper la que hace cuatro. ¡Bah! será mi despedida. Y no te veas obligada a un recuerdo: ahora ya pienso que todo me da igual. Mi fallo está, Rinette, en haberte pedido demasiado. En haber esperado demasiado de ti ... Ahora me doy cuenta y me sabe mal. Pierdo una buena amistad y no te tengo rencor. Es culpa mĂa si no sĂ© retroceder y contentarme con poco.
Antoine»















