Fantasmas del pasado parte 3
Tu regreso duele, porque creí que era un pasado que estaba enterrado, que nunca volverías. Creí que esa historia estaba enterrada y desintegrándose bajo tierra. Me agradaba el silencio, la certidumbre de saber que nuestra historia era tinta reseca escrita en hojas que se resquebrajaban con el tiempo.
Vuelves con tu sonrisa perfecta y tus ojos hechiceros, vuelves y eres el mejor recuerdo inconcluso. Tanto así que había olvidado los buenos momentos, los había enterrado bajo los malos. Vuelves como si el espacio tiempo se hubiera torcido y nos hubiera conectado en el momento en que nuestros destinos se separaron.
No entiendo porque regresas, no te entiendo. Vuelves como si nada, te quieres robar mi sueño de irme a Japón y hacerlo tuyo también. Hablas en acertijos, con palabras brujas, que me arrastraran contigo hasta el quinto infierno. No quiero pensar en la incertidumbre, ni en el encanto de tus palabras brujas. No quiero tocar el cielo, si después vamos a irnos al mismo infierno. Nuestra historia era pasión y fuego. Nunca volveré a amar a nadie, así como te amé a ti, porque nadie me quiso nunca como lo hiciste tú.
No quería recordar tu mirada profunda, que parecía mirar dentro de mi alma. No puedo pensar en nosotros, no quiero pensar en nada, ni en entenderte, ni reabrir el pasado. Quiero recordarnos en esos días en los que salía el sol, llovía y nevaba. Porque nunca más volveré a tener días así, porque eran tan peculiares como nosotros. No quiero pensar en que te importe tanto, porque entonces no habré llorado tu partida lo suficiente. Era más fácil creer que no significaba nada. Dolía mucho, pero era lógico, y algo lógico que podía entender.