“¿Qué?” Murmuró la castaña con el dejo de una sonrisa, volteando a mirar a la persona que se hallaba a un costado de ella en la cafetería. “¿No se supone que bajemos en pijama a desayunar? Es nuestro derecho.” Bromeó, claramente no orgullosa de estar vestida así, pero tampoco con la energía de hacer algo al respecto.














