A veces nos exigimos perfección, olvidando que la caĆda tambiĆ©n es parte del camino. No somos seres hechos para volar sin antes conocer el suelo. Cada tropiezo tiene su propia sabidurĆa: nos enseƱa humildad, paciencia y fortaleza. Porque solo quien se levanta despuĆ©s de caer, realmente aprende a volar.















