Quede varada en la colina equidistante del lugar donde te encontrabas, me gustaba observarte mientras pensabas que nadie te veΓa y tΓΊ te evadΓas del mundo pensando quien sabe que tantas cosas.
Sentada sentΓ que el corazΓ³n volaba hacia ti, que mi alma se abrazaba contigo entre los rayos de luz y la suave brisa de un verano por extinguirse.
Me rodee de la atmΓ³sfera de flores, olores penetrantes a yerba y Γ‘rboles que cantaban mientras el viento pasaba entre sus copas aΓΊn floridas y de colores verdes y amarillos.
Me encanta evadirme contigo y poder viajar a tu lado a travΓ©s del aire vespertino.
Leregi Renga















