Guatapé, la isla de la fantasía
Nos encontrábamos en el pueblo de Guatapé, al sur de Medellín. Después de viajar dos horas en autobús pudimos visitar tan hermoso pueblo, y al estar parados en la plaza central con tan cautivante vista, dijimos que valió la pena un viaje tan incómodo. El sol brillaba detrás de la iglesia, la fuente de la plaza formaba un arcoíris y la música paisa inundaba el ambiente. El pueblo era algo bellísimo con las casas y edificios todos pintados de colores tan llamativos que era imposible no querer tomar una fotografía.
Luego de tan agradable paseo en el pueblo, era hora de tomar un transporte acuático hacia el hotel en medio del lago. Compramos víveres, repelente contra mosquitos y un poco de aguardiente antioqueña. Éramos representantes de distintos países como: Ecuador, México, Guatemala, Eslovaquia y Alemania; nueve personas decididas a pasarla bien en una cabaña durante el fin de semana. La vista desde el lago era increíble, pero cuando arribamos a la isla, nos dijeron que la misma era una isla pequeña solo para nosotros. Intercambiamos miradas y celebramos la llegada a nuestra propia isla, la cual es llamada la isla de los sueños. No teníamos idea que esos sueños podrían convertirse en pesadillas.
Después de disfrutar de tan imponente vista y aire tan fresco por algunas horas, llegó el atardecer, y fue algo tan hermoso que pensabas que todo lo demás en el mundo era una nimiedad. “Chicos, ¿Qué tal si armamos una fogata en la playa y contamos historias de terror?”, propuse, de la forma más inocente posible.
Todos aceptaron con entusiasmo, y así lo cumplimos. La fogata era pequeña, pero iluminaba el agua a unos cuantos metros de nosotros. Después de oír algunas aterradoras leyendas de diferentes países, bebimos más y Santiago, de México, contó sobre la historia del lago. Explicó que el lago es uno creado por el hombre; una represa fue la que hizo que ese valle se inundara y creara un lago bellísimo con islas e islotes donde pisar algunas playas era inclusive mortal. También agregó, que en el pueblo le informaron de un evento desafortunado en la época de Pablo Escobar. El traficante tenía terrenos a la orilla del lago, y hace muchos años, arrojaba los cadáveres de la gente que asesinaba en él. Es por ello que la gente del pueblo cuenta que el lago está poseído de alguna manera por las almas violentadas por una muerte sangrienta.
Una hora después, cuando el fuego ya estaba por consumirse completamente y Luis estaba con su cabeza enterrada en el pecho de Jonas por el miedo, oímos algo que provenía del lago; era un ruido cercano. La primera reacción de todos fue callarse y asustarse un poco, pues nos habían dicho que el lago no tenía vida salvaje por ser artificial y que la corriente era casi nula por lo mismo.
Nadia decidió acercarse al agua para ver qué había causado el sonido. Cuando se acercó gritó y salió corriendo. Cuando los demás pudimos ver qué era, nos horrorizamos; era un cráneo humano. Corrimos a la cabaña y nos encerramos todos juntos en un mismo cuarto. La cabaña completamente de madera comenzó a crujir. Las ventanas se estremecían y la puerta la golpeaban fuertemente. Ahora todos estábamos en la posición de Luis, estábamos aterrorizados.
El suceso duró por diez minutos exactos, y terminó cuando el reloj marcó las cuatro de la mañana.
Estábamos en el pueblo de Guatapé, el cual queda a dos horas de Medellín. Cansados después de viajar en el bus tan incómodo, llegamos, visitamos el pueblo, y nos encantó todo de él. Comimos algo, nos tomamos algunas fotos y después fuimos a comprar algunas cosas para el fin de semana. Nadia alquiló una cabaña para nueve de nosotros en el medio del lago y teníamos que llevar cosas básicas como: comida, repelente y aguardiente.
Entre el grupo de las nueve personas éramos, un ecuatoriano, un mexicano, una eslovaca, un guatemalteco y cinco alemanes. El lago era algo hermoso desde la lancha que nos llevó a la cabaña, pero nada nos preparó para el lugar tan hermoso donde nos quedamos. Era una cabaña en el medio de una isla pequeña. El señor de la lancha nos dijo que esa noche teníamos la isla solo para nosotros y todos nos emocionamos mucho.
La isla se llamaba la isla de los sueños pero resultó en una pesadilla. Disfrutamos de la playa, de la vista y del aguardiente por algunas horas. Después Chris tuvo la idea de hacer una fogata en la playa y contar historias de miedo. Todos concordamos que queríamos morirnos del miedo esa noche y lo hicimos.
Contaron todas las leyendas de sus países que, en una situación normal no me hubieran dado nada de miedo, pero en una isla donde no había manera de pedir auxilio y todo estaba oscuro, me dio mucho, mucho miedo. Tenía mi cabeza zampada entre los brazos de Jonas porque me hizo ganas, pero igual la situación tenía un toque humorístico en todo. Nos reímos después de tomarnos otro shot de aguardiente y se burlaron de mí y Jonas, pero luego oímos un ruido que venía del agua enfrente de nosotros. Nadia se paró y fue a ver qué era. Yo de por sí ya estaba aterrorizado otra vez.
Cuando Nadia vio lo que era gritó como loca y salió corriendo. Desde donde estábamos sentados vimos que era un cráneo flotando en el agua. Nos re asustamos y nos fuimos corriendo a la cabaña. Cuando llegamos nos encerramos en un cuarto todos juntos. La cabaña era de madera y los golpes que empezamos a oír en las ventanas y puertas se oían horribles.
Todo duró como diez minutos y cuando vimos la hora eran las cuatro de la mañana exactas.
Llegamos a Guatapé después de estar dos horas zampados en el bus. El pueblo de Guatapé estaba súper chilero. Nos encantó porque todo era colorido. Comimos, paseamos y nos fuimos al hotel. Pero antes d’eso fuimos a comprar cosas para llevar porque nosíbamos a quedar en una cabaña que no tenía nada, entonces había que llevar la comida y todo lo demás. Obviamente el guaro también va.
Nos montamos en la lancha y nos fuimos a la isla. Esa isla quedaba hasta la quinta… nos hicimos como una hora en la pinche lancha. Pero bueno, la vista del lago estaba re deahuevo. Al fin llegamos a la isla y nos dijo el señor que la teníamos toda para nosotros porque no había nadie más quedándose.
Bueno, la cosa es que después de unas horas chupando, ya de noche nos fuimos a la playa y prendimos una fogata y nos pusimos a contar historias de miedo. Luis me cagaba de la risa porque estaba re asustado metido en el pecho de Jonas. Va, ahí todo nice, pero después oímos algo en el lago y Nadia fue aver que´ra. La chava se asustó tanto que solo grito y salió volada para la cabaña. Nosotros vimos que era y resulta que´ra un cráneo.
Nos cagamos tanto del susto que también salimos volados a la cabaña y nos encerramos en el cuarto de Chris, Nadine, Andy, Alex y Felipe. Yo creí que solo ese había sido el susto pero llegamos y como la cabaña era de madera los golpes que se oían en las paredes, ventanas y puerta y se oían horribles.
Todo eso duró como diez minutos y cuando vimos paró todo a las cuatro.