Esperar en tus manos
TenÃa su mano derecha entre las mÃas, estaba pálida, podÃa ver el verde y morado de sus venas a través de su piel, además de su pequeño lunar en el nudiño del pulgar. Su temperatura habÃa bajado demasiado, pero su mirada, esa mirada que me hacÃa sentir en casa sin importar dónde me encontrara seguÃa ahÃ, como un niño pequeño esperando encontrarse con su madre. Sus ojos, no sabÃa si los podrÃa volver a ver, no podÃa dejar de admirarlos, sentÃa que con cada parpadeo desperdiciaba medio segundo de ellos; sin embargo, a pesar de su calidez, sabÃa que estaban cansados, que tarde o temprano se dejarÃan vencer y todo por lo que habÃamos pasado alguna vez, quedarÃa solo en mis recuerdos, no sabÃa cuando exactamente, pero sabÃa que iba a suceder.Â
HabÃa imaginado este momento tantas veces, que se podrÃa decir que sabÃa exactamente que hacer, pero la realidad era muy distinta, las instrucciones estaban en mi mente, pero habÃa una enorme brecha en las conexiones entre mi cerebro y mi cuerpo. DarÃa lo que fuera por hacer retroceder el tiempo y volver a vivir los momentos que ya se fueron, no los aprecié lo suficiente, ¡Dios!, que fácil era hacérselo a una pelÃcula, a una canción, a un libro
 SÃ, habÃamos peleado, como todos los seres humanos, pero hoy a esas riñas no les veo mas sentido que pérdidas de delicado y valioso tiempoÂ
Su mano presionó la mÃa, le dije que no lo hiciera porque sabÃa que estaba intentando despedirse, se tenÃa que ir, una parte de mà me decÃa que lo dejara, que ya no habÃa nada en nuestras manos para poder evitarlo, su cuerpo simplemente no podÃa soportar más, necesitaba descansar, pero no podÃa, sabÃa que si se iba, una parte de mi también lo harÃa. Todo lo que me quedaba, lo que comprendà en ese momento que fue siempre lo único que siempre tuve, era esperar, esperar en sus manosÂ
-DH











