(...) No habrá losa de muerto que aplaque mis antojos. Ni antorcha humana capaz de arder tu fuego. Aunque pagues personal entrenado para guardar tu casa. Así compres un perro y amaestres lagartos, sabré burlar la guardia de absurdos mercenarios, agostar tus alarmas. Desconectar ingenios de la era digital.
Campo de plumas | María Rosal



















