«La idea cartesiana de una mente incorpórea puede haber sido muy bien la fuente –a mediados del siglo veinte- de la metáfora de la mente como software. De hecho, si la mente pudiera separarse del cuerpo, podría ser entendida sin recurrir a la neurobiología y sería innecesario verse influido por conocimientos de neuroanatomía, neurofisiología y neuroquímica. Es interesante, y paradójico, que muchos científicos de la cognición –que creen poder investigar la mente y no necesitar la neurobiología- no se consideren dualistas.»
Antonio R. Damasio: El error de Descartes. Editorial Andrés Bello, págs. 278-279. Santiago de Chile, 1996.
TGO
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