Los bosques ardÃan– y ellos en sus cuellos enredaban los brazos como ramos de rosas la gente corrÃa a los refugios él decÃa que su esposa tenÃa cabellos en los que uno podÃa esconderse cubiertos con una sola manta musitaban impúdicas palabras la letanÃa de los amantes
Dos gotas | Zbigniew Herbert













