Se dan cuenta como la estupidez de lo seres humanos llega hasta el punto de extinguirse a ellos mismos. Vivimos en una guerra que aunque sea civilizada no deja de ser una guerra, pues odiamos al que no se ve como nosotros, desconfiamos de quien no habla nuestra lengua y atacamos al que piensa diferente. Creemos que la peor arma es la que se dispara contra inocentes pero, para mi, no hay peor arma que la ignorancia porque es la que se dispara todo el tiempo y es la razón por la que tantos inocentes mueren en el mundo. No miramos mas allá de lo que nuestra mente cerrada y necesidades nos permiten. Lanzamos insultos como si fueran granadas y palabras tan filosas como cuchillos se caza, sin darnos cuenta de la cantidad de vidas con las que podemos terminar. Nos creemos poderosos cuando pisamos la cabeza de alguien cuando, en realidad, somos débiles por dejar que ese egoísmo nos domine. Nos gusta sentir pena por nosotros mismos, nos gusta vernos a nosotros mismos como un desastre, nos hacemos adictos a todo ese dolor en nuestro interior y ni siquiera sabemos porque, aunque, quizás sea porque nos acerca mas a esa naturaleza autodestructiva que tenemos los seres humanos. No lo se, no tengo idea de porque somos como somos, pero, algo de lo que estoy casi segura es que todo esto junto se terminara convirtiendo en una bomba atómica que acabara con toda nuestra existencia.
Aunque, a pesar de todo esto, hay excepciones a las que se las puede llamar esperanzas que le hacen frente a toda la ignorancia. Son como escudos que defienden la existencia de toda la estupides humana y son las diferentes personas que todos los días luchan por los inocentes. Ellos no tienen la necesidad de usar armas porque sí creen en la raza humana y en que la guerra terminara antes de que ella termine con todos nosotros.