Triunfo de José Ma. Facha
Entre los arabescos del follaje,
tenuemente alumbrado por la Luna,
mi mano ajó tu cabellera bruna,
fundida en el misterio del paisaje.
Bajo la audaz presión de mi coraje
y la ansiedad de mi pasión cabruna,
que torcían tus nervios, eras una
convulsión en la sombra del boscaje.
El claro novilunio de amatista
iluminó cual pálida conquista
tu juvenil ardor, exangüe y yerto.
Y el espacio ocultó con sus crespones,
atento y mudo escudriñando el huerto,
una impetuosidad de perversiones.










